Amor, Locura Muerte.
Las dos caras del amor en la tradición árabe.

Por Waleed Saleh Alkhalifa
Enamorados en la literatura árabe. (II)

    Este concepto es repetido por la mayoría de los poetas y escritores. Hammad al-Rawiya, preguntado por la esencia del amor, contestó:
    "El amor es un árbol cuyo tronco es el pensamiento , su raíz el recuerdo, sus armas el insomnio, sus hojas la enfermedad y su fruto la muerte"

    El propio Alcorán hace varias referencias a este sentimiento, la más célebre de las cuales es la que alude a José y Zulayja, mujer del Faraón, quien, enamorada perdidamente del joven, requirió sus favores: "Ella lo deseaba y él la deseó. De no haber sido iluminado por su Señor".

    De la época omeya hay recogidas muchas noticias en antologías posteriores, sobre casos de enamoramiento, como la que relata Ibn Jallikan en sus Wafayat al-a'yan del poeta Waddah al-Yaman, de cuya belleza y distinción se prendó Umm al-Banun, la mujer del califa al-Walid b. 'Abd al-Malik. El califa, enojado, mandó enterrar vivo al poeta.

    Tal vez Las Mil y Una Noches sea la obra más representativa de las que versan sobre la pasión amorosa. El enamorado, en esta obra, sufre la tortura del amor, llora, se queja y recita versos sabiendo que su amor es una enfermedad que le empuja hacia la muerte. El protagonista de los cuentos está al borde de la muerte. El protagonista de los cuentos está al borde de la muerte porque le falta el amado a quien sólo ha visto una vez. Qamar al-Zaman, por ejemplo, yace enfermo durante tres años, sufriendo los maltratos que le inflige el amor de una joven a la que vio en sueños una moche. La amada, la reina Budur, se vuelve loca a su vez por el amor de Qamar al-Zaman que se le aparece también en el sueño y permanece durante todo este tiempo atada a una ventana en el palacio de su padre, el rey. Ambos sanan cuando los reúne el destino para vivir el resto de sus días bajo el mismo techo.

    Decenas de autores árabes medievales dedican libros enteros al amor y al enamoramiento, tratando el tema desde distintos puntos de vista, según su formación y creencia. Al-Yahiz, literato de la época abasí por excelencia, fue uno de los primeros escritores árabes en aproximarse al amor y a la pasión amorosa en su libro Kitab fi l-nisa "libro de las mujeres" y en su Risalat al-qiyan "tratado sobre las esclavas cantoras". El autor enfoca el tema del amor desde un punto de vista racional, oponiendose al principio del placer y el deseo, y haciendo un llamamiento a los fieles y a las gentes instruidas para que tomen postura contra esta enfermedad que amenaza el alma y esclaviza a los hombres.

Muchos escritores, filósofos y juristas volcaron su ira contra el personaje de la esclava cantora (qayna), acusándola de la corrupción y el libertinaje que señoreaban la sociedad. Todo ello era debido a su habilidad en la canción, su conocimiento de la poesía amorosa y su presencia permanente entre los hombres, cono una tentación que los atraía y los desviaba del buen camino del Islam. La qayna no reconocía la estricta separación entre los dos sexos, y a juicio de más de un pensador árabe antiguo no solamente animaba a cometer el pecado, sino que también era causa del afeminamiento de los hambres que la rodeaban, confiscando su libertad y sometiéndolos a sus deseos. Los juristas pensaban que la relación entre el hombre y la mujer estaba basada en una antítesis, y "no debería ponerse el destino político y el equilibrio del Estado islámico en manos de hombres enamorados de las mujeres y sometidos a ellas".

    Ante la proliferación de las esclavas cantoras durante la época abasí, de la que tenemos una buena muestra en "Las mil y una noches", arrecian los ataques contra este fenómeno y abundan los escritos que invitan al control de la pasión amorosa. Destaquemos algunos nombres, como Ibn Dawud, al-Sarray en su libro "Masari al-ussaq" (La muerte de los enamorados), Ibn Taymiyya, Ibn al-Yawzi, Ibn Qayyim al-Yawziyya en su obra Rawdat al-muhibbin wa nuzhatal-mustaqin (El jardín de los enamorados y el solaz de los que están llenos de deseo, o al-Gazali (Algacel) el más célebre de todos, que en su obra Adab al-nikah wa kasr al-sahwatayn (Instrucciones para el casamiento y satisfacción de la concupiscencia) estudió el amor-pasión, criticándolo y considerándolo como una desviación del camino recto, bajo cuyo influjo los hombres actúan como las bestias y se alejan de sus obligaciones religiosas.

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