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El polígrafo cordobés Ibn Hazm (994-1063) escribe su tratado de amor Tawq al-hamama en la ciudad de Játiva en le año 1022. En él nos explica sus ideas sobre el amor, su esencia, y una serie de cuestiones relacionadas con los enamorados. Es sin duda, un buen conocedor del pensamiento, la filosofía y la literatura árabes, que tuvieron su edad de oro a mediados del siglo VIII en Oriente, sobre todo en Bagdad, la capital científica y cultural. Estos conocimientos están bien reflejados en el Collar. Miguel Cruz Hernández dice a este respecto: "El pensamiento que utiliza Ibn Hazm como fuente de su ideología es la síntesis neoplatónica musulmana, acuñada en Oriente entre los siglos VIII y X y que rápidamente llegó a la España musulmana a través del múltiple vehículo de las escuelas jurídicas, conocimientos científicos, las doctrinas sobre la vida espiritual " También Emilio García Gómez ve en este labro un eco del "Banquete" de Platón, porque: "la belleza puede quedar desvirtuada, pues si bien constituye acaso la condición indispensable del amor (un maravilloso medio de unión dice el autor entre las partes separadas de las almas), no es al amor mismo, que radica, en cambio, en la identidad de las almas que estuvieron unidas en un mundo superior y que en este otro sublunar se buscan con frenesí, cuando pueden vencer las trabas materiales que las desfiguran y sujetan, como el imán y el hierro" Según Rachel Arié, Ibn Hazm en su Collar de la paloma desarrolla una teoría sobre el amor espiritualizado que se inspira en la obra del teólogo bagdalí Ibn Dawud, titulada Libro de la Flor, en la que estudia en cien capítulos el comportamiento amoroso de los Banu Udra, basado en una especie de Idealismo erótico. En el capítulo titulado "Sobre la muerte" nos habla Ibn Hazm de la pasión amorosa desbordada que lleva a la muerte. Menciona varios casos de relaciones amorosas que acabaron trágicamente. Este fatal destino es considerado en algunas ocasiones como una victoria, sobre todo desde el punto de vista del amor puro que considera a los enamorados como mártires. Y sobre esto dice el autor: " Entre las tradiciones piadosas se halla la siguiente: el que se enamora y es casto y muere, muere mártir". Este concepto lo localiza E. García Gómez en el amor udrí o amor cortés árabe mencionado anteriormente. En ese mismo capítulo incluye el autor una historia, que parece más bien anecdótica, sobre un andalusí que viéndose en un apuro económico, vende a una esclava por la que sentía un gran amor. Tras la separación, el alma del andalusí está a punto de salir de su cuerpo, pues, a pesar de la insistencia de los intermediarios que piden al comprador que la devuelva a su primer amo, éste rehusa, y aquél, presa de angustia y desesperación, intenta suicidarse. Indice |