The Bellydance Superstars
Tour Raqs Carnivale

Birchmere Theatre, Alexandria, Virginia, USA
2 de marzo de 2006

Por Vanessa Centeno (“Zakiyaa”)

La primera vez que aparecieron en España, sólo algunos las conocían. Pero según avanza el tiempo, su nombre suena cada vez con más fuerza entre los aficionados a la danza oriental, sobre todo al cabaret americano. Son la primera troupe con seguimiento internacional y parecen no ponerse límites.

Las Bellydance Superstars no temen a la experimentación ni a fusionar elementos propios de otros tipos de baile con la danza oriental. Su lema, “Bailamos, luego existimos”. Su nuevo espectáculo, Raqs Carnivale, con el que ya giran por Estados Unidos, subraya su vocación mestiza. Números de grupo, solos, acrobacias, danza tribal, solos de tabla… Si existe, ellas lo tienen. Acompañándolas con el doumbek, Issam Houshan, al que las bailarinas se refieren afectuosamente como Wassan Pharaoun, el “Faraón del ritmo”.

Jillina, la directora artística de la compañía, es la principal coreógrafa, lo que resulta en un espectáculo similar a la actuación que ofrecieron en el Folies Bergère de París, editado en DVD el verano de 2005. La decoración del escenario es sencilla: un telón de fondo con un dibujo de un patio árabe. La sala está llena a reventar; ni un sitio vacío, y el público, aguarda expectante. No se hacen esperar.

El show empieza con un número de grupo, en el que se presenta a las bailarinas del coro, las estrellas principales, el grupo de fusión tribal The Indigo e Issam con el doumbek. Echamos de menos a Ansuya, Amar Gamal, Kaeshi, Michelle Campbell y Rachel Brice. A continuación, diversos solos de las bailarinas principales, números tribales, solos de tabla, bailes con bastones y alas de Isis, coreografías de grupo y números de fusión, los más llamativos del show:

Petite Jamilla nos deleita con un número de inspiración derviche, en el que gira casi sin pausa y maneja ni más ni menos que cuatro velos, mientras dos bailarinas del coro giran a su vez y hacen figuras con faldas derviches como las de los giróvagos del grupo Al Tanura de Egipto. Música de trance, el público queda hipnotizado.

Sonia nos acerca al Pacífico con una coreografía inspirada en los bailes de la Polinesia. Cuatro bailarinas le acompañan al principio, luego el escenario es sólo suyo. Vestidas con bikinis, faldas de paja y flores exóticas, el desierto queda lejos en este baile.

En un número de difícil catalogación, las bailarinas del coro aparecen vestidas con batas de cola, claveles en el pelo y abanicos. La música es una mezcla de sevillanas y rumba. A continuación aparece Sonia, y nos baila una fusión de salsa y cha-cha-chá con danza oriental. Después Jillina y Adoré surgen como de los carnavales de Río, plumas incluidas, y el escenario se convierte en un sambódromo. La única palabra para definir esta coreografía: desconcertante. Nada que ver con la maravillosa coreografía de Bellyqueen (exóticas Amar Gamal y Kaeshi) del tour anterior, acertada fusión de flamenco con danza oriental.

Adoré nos ofrece una actuación gimnástica mientras adorna los ejercicios con golpes de cadera y ondas de vientre. No desdeñable, pero repetitivo: es el mismo solo del tour anterior, prácticamente sin cambios y con la misma música.

Los platos fuertes de la noche: Jillina y The Indigo. Jillina se mete al público en el bolsillo cada vez que sube al escenario. Bromea con Issam en su solo de tabla, y nos hace guiños cómplices. Baila tan naturalmente como si respirara, mira a sus espectadores con una sonrisa franca y en definitiva, parece nacida en el escenario. The Indigo no nota la ausencia de su fundadora Rachel Brice. La nueva co-directora del grupo, Sharon Kihara, hechiza con su presencia, su baile y sus tatuajes. El uso de música no tradicional no es nuevo en las coreografías del grupo, pero el toque de Sharon es evidente en la introducción del uso de los crótalos en algunos números, y un cambio radical de trajes en el número final, donde sustituyen sus recargados atuendos negros por prendas claras en tonos marfil. A pesar de las críticas hacia este estilo de fusión, demuestran una personalidad sin precedentes. Un éxito absoluto.

Al finalizar, después de presentar por su nombre a todos los miembros de la compañía, nos anuncian que saldrán a saludar al público. Lo hacen, mezclándose entre la gente con naturalidad, sonriendo continuamente, ofreciendo autógrafos y posando junto a sus fans para fotografías. No sólo sorprenden por sus bailes y su profesionalidad, también por su sencillez, algo digno de elogio.

A pesar de las críticas respecto a la introducción de elementos no tradicionales y la “dilución de las esencias” que algunos puristas les atribuyen, la trayectoria de las Bellydance Superstars es claramente ascendente; ya tienen una legión de seguidores fieles, que crece con cada espectáculo que ofrecen, demostrando que la danza oriental es un estilo compatible con el gusto del público en general, lo que permite suponer que en un futuro serán consideradas un eslabón importante en la evolución y difusión del Raqs Sharki.

Para más información: www.bellydancesuperstars.com

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