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Es en Jailsamer, antigua ciudad de Rajastan limítrofe con Pakistán, donde residían antiguamente la casta de los Sapera (de sap, que quiere decir serpiente). Guardianes de la cultura kalbellya, este pueblo nómada y que siempre se situaba al margen de las ciudades se desplazó por India y más tarde por Europa. La danza kalbellya, o danza Rom de Rajastán, se caracteriza esencialmente por la imitación de los movimientos de la cobra. La bailarina gira muchísimo y se desplaza alternando acentos sacudidos y movimientos amplios de una gran elasticidad. Los movimientos son una mezcla repetitiva de posturas que encontramos en otras danzas indias que a veces recuerdan a la danza oriental. Por ejemplo encontramos muchos acentos laterales de la cabeza combinados con desplazamientos rápidos, movimientos de brazos muy estirados, semi estirados o " rotos ", dedos en hiperextensión, como en ciertos mudras y acentos de los hombros. Y claro... vueltas, vueltas y vueltas! Algunas bailarinas usan su gran elasticidad para bajar haciendo
el puente y buscar diversos objetos en el suelo. La música es particularmente importante. Se diferencia de otros ritmos indios porque utiliza los mismos instrumentos que los encantadores de serpientes; el pungi (instrumento de viento), el daf y el dhalfi (percusiones) y más recientemente dholak (tambor horizontal) o los khartal (especie de castañuelas de madera). Los trajes son igualmente magníficos y emblemáticos de esta cultura. Generalmente negros (kalbellya - kalo quiere decir negro) con grandes bordados de color blanco sobre colores primarios, y perlas pequeñas o pompones. Se componen de una amplia falda y a veces de un pantaloncito apretado, de una camisa con mangas largas que cubre hasta el cuello, un velo negro bordado, brazaletes para los tobillos y bisutería de plata. Es una danza hipnótica e hipnotizante! Simbolizando maravillosamente la cobra, está en el orígen de muchos de los movimientos de la danza oriental tribal. Extracto de un artículo publicado en la revista francesa Passion Orientale (nº 3, junio-septiembre 2006) por Julie, bailarina de la asociación "Etoile des sables" después de participar en un viaje con Simona Jovic por el Rajastan indio en busca de los orígenes de las danza oriental, tribal, rom y flamenca. Traducción: Asoc. Aída Danza Oriental, Barcelona. Artículos |