Danzas Clásicas de la India
Por Andrea de la Dehesa
Estilos de danza clásica Hindú
Manipuri

Como hemos podido ver todas las danzas clásicas de la India tienen un origen místico y mitológico, y de no haber sido por el interés de las autoridades regias de potenciar el arte y la cultura, estas danzas habrían perdido parte de su alta sistematización, y hoy encontraríamos enormes lagunas en su investigación.

La sistematización y clasificación tan perfeccionista de estas danzas ha permitido que desde tiempos muy antiguos se pueda continuar mejorando y enriqueciendo puesto que la clasificación previa te permite mantener una actitud relajada en cuanto a la innovación de ciertos aspectos, sin perder su significado étnico, espiritual y milenario. Digo esto puesto que en otras danzas de otras etnias, a pesar de que puedan ser muy conocidas, no han tenido la oportunidad de catalogar y clasificar, estructurar y despedazar la danza (lo que conlleva un profundo estudio y entendimiento de la misma), y el hecho, la mayoría de las veces, de ser un conocimiento que ha de ser transmitido por otras personas (maestros, gurús,…), bien sea por momentos de inestabilidad política, bien sea por causas naturales (catástrofes que acaben con una región, por ejemplo), podemos perder el conocimiento de estas artes al no estar puestas por escrito. ¿Poner una danza por escrito siendo la mera explicación de la misma un caso tan difícil como lo es explicar un sentimiento?

Al igual que el resto de danzas considero que esta alta estructuración ha permitido la permanencia de la técnica, pero la permanencia del sentimiento es algo que surge del alma, y no de los libros. No hay que olvidar que la danza de toda la India, al igual que la mayoría de sus costumbres se hallan íntimamente ligadas a la espiritualidad, que fue encauzándose en uno u otro sentido según el culto que predominaba en la época, sin perder por ello el espíritu devocional, abastecido fundamentalmente por la tradición de las devadasis, y posteriormente de las rajadasis. La idea de bailar a Dios es la idea de que el hecho de bailar es estar en Dios, en la divinidad. Es un estar haciendo algo por esa deidad, el baile en sí es una oración. Y los bailes que terminaron como mero entretenimiento recuerda a los espectadores el pasado espiritual de su propio pueblo. Así que en uno u otro sentido la connotación espiritual y divina de estas danzas es absolutamente irrevocable.

Otro aspecto a señalar es el nivel de perfeccionamiento corporal en cuanto a técnica que los bailarines actuales poseen como si fueran verdaderas estatuas de los templos. La belleza que confiere su elaborada estética es un amor devocional hacia lo hermoso, puesto que Dios lo ha creado como lenguaje propio, todo lo que se refiere divino, tiene un sentido estético con un código complicado que proporciona todo un lenguaje de expresión en el más estricto sentido de la palabra. El poder divino de estas danzas es un medio de educación y enseñanza a aquellos devotos que las presenciaban al mismo tiempo que era y es una forma de unirse a la divinidad experimentado por los propios artistas.

La cultura y arte de la India es un aspecto de la humanidad digno del más elaborado estudio. Un legado que en ciertas ocasiones estuvo a punto de desaparecer, y de hecho, estas danzas son las descendientes de desconocidos bailes y rituales de los que aún hoy, pese a su inmensa sistematización, pueden haberse perdido en el olvido. Sin embargo, ¿por qué conservamos tanta información de estas danzas? Es evidente que el hecho de fijar sus contenidos en los sucesivos tratados de arte, drama, danza y música, han servido para que éstos permanezcan en un lugar de honor como parte de la vida de esta civilización, tan original y admirable. De no ser así, hoy habría lagunas, como los hay en otras danzas étnicas.

No podemos olvidar el interés de las autoridades regias por potenciar el arte de cada uno de sus reinos, dando la sensación de ser motivados por una competitividad sana entre sus dirigentes, y llegando a ser una nota de prestigio el contar con danzarines y músicos experimentados, como símbolo de riqueza regia, espiritual, religiosa o política, y en definitiva, un fragmento de la humanidad que ha tratado de buscar la perfección de la belleza, la armonía y la estética de una forma global. Se asemejaría mucho a la idea renacentista de buscar la perfección en vida, a diferencia de que la idea hindú de la perfección va más lejos, trascendiendo a su vez, a los mundos invisibles superiores y divinos, llegando a formar un todo, que fluye vida tras vida sin que la muerte del cuerpo impida seguir evolucionando hacia esa perfección divina.

Terminando, sin alejarnos de esa belleza, esa idea de perfección, que podemos encontrarla admirando sus milenarias danzas, y aunque de éstas sólo podamos apreciar el valor estético y no su fin divino, encontraremos igualmente la esperanza de encontrar el sentido cósmico de perfección, volátil y en ocasiones prácticamente invisible, que el ser por naturaleza busca y raramente encuentra.

Andrea de la Dehesa Demaría
19 de Enero de 2001

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