Entrevista a la profesora y bailarina de danza oriental
Dalila Al Qamar
Por Inma Sanchís (mayo 2005)
“NO IMPORTA EL CUERPO QUE TIENES, SINO CÓMO LO MUEVES”

“Tengo 39 años. Nací en Barcelona y vivo en Lleida. Estoy casada y tengo un hijo. Soy bailarina de danzas orientales, licenciada en Filología Árabe y profesora titulada de inglés francés y alemán. Doy clases de lengua árabe en la Escola Oficial d’Idiomes de Lleida. Hoy estreno un espectáculo en el centro cívico Cotxeres Borrell”.
Elvira Rovira. Bailarina de danza del vientre.


Cuando se pinta los ojos con khol, se cuelga los cascabeles y comienza a bailar, surge su segunda personalidad, se convierte en Dalila Al Qamar (la guía de la luna). Un amigo iraquí al verla tan entregada a divulgar la cultura del baile árabe, organizar encuentros profesioales y montar espectáculos, la bautizó como Dalila, la que guía. Ella añadió Al Qamar, la luna. “En cuanto asomaba la luna llena, mi abuela me llevaba a pasear por los alrededores de nuestro cortijo en Granada y las dos entonábamos canciones a la luna”. Aquella infancia mágica en Al Andalus la marcó para siempre. Cada año viajaa un país árabe y lo hace sola: “Para practicar el árabe, para aprender dialectos, para bailar y sobre todo para vivir el mundo árabe en su esencia”.

¿Qué hace una catalana bailando danza oriental?
Hasta los cuatro años viví en Baza, un pueblo de Granada. Me cuentan que iba al colegio con zapatos de gitana. Toda la vida he bailadao. Soy bailarina clásica.

¿Bailarina profesional?
Sí, de los 12 años a los 17 trabajabaen la compañía de Juan Tena. Luego entré en la universidad y abandoné la compañía. Fué entonces cuando decidí aprender danzas orientales, pero no me pregunté por qué.

De acuerdo.
Empecé la carrera de Filología Árabe a los 29 años y decidí meterme a fondo, no sólo conocer su cultura, sino también cómo se movían, y me enamoré de sus danzas. Cada año viajo sola a algún país árabe para profundizar en la danza.

¿Qué la sedujo tanto?
La danza del vientre te conecta con la parte más femenina de ti misma, y la verdad es que es un placer, porque en esta sociedad tan competitiva hemos perdido la calma y la sensualidad. Yo antes era una persona más seca, más dura, una feminista muy reivindicativa. Ahora sigo siendo feminista pero sin renunciar a miparte más femenina.

Feminismo y feminidad no están reñidos.
No, pero yo tuve esa confusión. La danza oriental te permite expresar los sentimientos desde lo más profundo , es un baile muy expresivo y emocional. Además no te exige ni una edad ni un tipo de cuerpo; puedes tener de 15 a 80 años y puedes ser alra, baja, delgada, gordita… es igual. No se trata del cuerpo que tienes sino cómo lo mueves. Y ¿sabe una cosa?

¿Qué?
Es fantástico para la autoestima, sobre todo si no tienes un cuerpo perfecto, porque es un baile alegre y sensual, te embellece.

La mayoría de las bailarinas que interpretan la danza del vientre tienen barriguita.
Lo que elimina la barriga es comer poco y sano, y hacer muchos abdominales. Pero la danza oriental no participa de este concepto estético de delgadez y por lo tanto muchas chicas que practican este baile tienen barriguita y no la esconden. Para la cultura árabe las curvas son un deleite y cuando te empapas de sus expresiones artísticas comprendes que al modelo andrógino es bastante más pobre. Pero va a gustos, claro.

¿Cuál es el origen de esta danza?
El sexo en el mundo árabe es un tema del que no se habla explícitamente y, tradicionalmente, a través de la danza del vientre se aprendían esos movimientos sensuales que enriquecen la vida sexual.

¿Si?
Si, era la danza de iniciación en el mundo de la mujer adulta, que ya es consciente de su cuerpo, de sus formas y de su capacidad. Hay movimientos que tienen que ver con la fecundación y con el parto, porque mueves toda la musculatura pélvica, lo que facilita el nacimiento, disminuye los dolores del parto y ayuda a una recuperación más rápida.

¿Los hombres también mueven la cadera?
En occidente se están animando a bailar y la verdad es que lo hacen muy bien. Pero tradicionalmente, los gitanos egipcios siempre han movido la cadera y la pelvis.

¿Qué quieren expresar todos esos movimientos tan sensuales?
Tienen mucho que ver con la naturaleza: el viento, el aire, los animales, el agua, el fuego y la tierra. Existen centenares de pasos diferentes inspirados en animales como el paso del camello, el del elefante, la postura de la cobra, de la gacela…

¿Le parece sensual el paso del elefante?
Lo es, son movimientos ondulantes en los que interviene todo el cuerpo, incluidos los ojos. También se imitan los movimientos de los astros describiendo círculos con las caderas, y la vibración del agua que es como si el aire recorriera tu cuerpo haciéndolo vibrar. Pero, por favor, que nadie confunda estas danzas con un striptease.

¿…?
El mito de la danza de los siete velos ha hecho mucho daño.Hay que dignificar la danza oriental, sacarla de los restaurantes, porque es un baile hermoso, lleno de matices y con un nivel técnico muy exigente.

Físicamente, ¿cómo te transforma?
Fortalece la musculatura, en especial la zonainternade la barriga, que no la externa (no desarrolla abdominales). La piel se tensa y tonifica. Mejora mucho la circulación sanguínea y al fortalecer las paredes de la vejiga previene las peérdidas de orina. También recoloca la espalda y foralece los músculos que sostienen la columna vertebral.

Caray.
Y emocionalmente es muy saludable.

Explíqueme eso.
Te da bienestar, es una danza muy euforizante que te hacesentir el cuerpo. Bailas descalza, y con la barriguita al aire, faldas anchas y, si quieres, te colocas cascabeles. Permite expresar la propia personalidad, se puede bailar con picardía, con candidez, con osadía…, no marca tanto como otros bailes, es un espacio de liberción donde la redondez es bienvenida. Es como uncanto a la vida.

Una vez al año usted viaja al mundo árabe, ¿qué ha entendido?
Que es tan diverso como el mundo occidental y también que viven un momento contradictorio. Se están abriendo, pero a la vez sienten temor. A los hombres les encantan las mujeres modernas, pero acaban casándose con las tradicionales. Hay un desgarro entre la modernidad y las tradiciones.

¿Ha bailado en algún país árabe?
Siempre que voy. Hablar árabe abre puertas, pero bailar sus danzas abre los corazones.


Este artículo ha sido publicado en La Vanguardia . Sábado 5 de Mayo de 2005.

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