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Entrevista (abril 07)
Zuel con el corazón abierto
Por Mónica Tello
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Bailarín y gran maestro de Danza Árabe.
Tiene el éxito en la mano, y no es solo por su estilo
elegante y aplomo artístico, sino por la energía
que transmite. Es embriagador. Como maestro sabe convertir el
aprendizaje del baile en un auténtico disfrute.
Es todo un mito, único, una estrella que brilla con luz
propia.
Zuel, mi concepto de la Danza encaja perfectamente
en ti, lo sé porque te he visto bailar y soy muy crítica
con lo que veo, soy exigente, pero a mi modo.
Me gustaría conocerte un poco más.
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¿Crees que naciste bailando o aprendiste a bailar?
Nací en pleno atasco de la feria de abril, en Triana. Si no
nací bailando le faltó poco.
A lo largo de mi niñez y adolescencia tuve que afrontar situaciones
que no eran propias de mi edad, por desgracia o por fortuna. Mis vivencias
me han hecho valorar la vida de una manera diferente. Y ahora le doy
importancia a lo que realmente la tiene. Cuando comencé a bailar
sentí que podía canalizar todo ese cúmulo de
emociones, tanto positivas como negativas, hacia algo creativo. Aprendí
la técnica, pero la emoción y el sentimiento venían
de antes.
¿Qué es para ti bailar?
Para mí bailar es sinónimo de libertad. Me he encontrado
muchos obstáculos a lo largo de estos años que he tenido
que sortear. Pero he sido muy fiel a mis principios y tenía
mucha seguridad en lo que estaba haciendo. El hecho de haber sido
capaz de enfrentarme a tantos impedimentos, ya sean familiares, sociales,
económicos, etc. me hace sentir mucha libertad. El miedo nos
ata. Enfrentarnos a los miedos nos hace libres... y grandes. No es
tan difícil como creemos, y la recompensa es muy fuerte.
Qué sientes cuando
a) estas en el escenario
Poder.
b) bailas fuera de un escenario
Es una necesidad vital. Si no bailo me falta algo.
¿Qué ves cuando ves danza que te gusta?
Veo una persona que me gusta por su sencillez, por que transmite una
chispa que me toca la fibra sensible. Es algo muy sutil pero muy difícil
de conseguir. Para eso no se necesita ser un virtuoso de la técnica,
pero si además, se es, me rindo a los pies del artista. En
este aspecto he de reconocer mi admiración por Tamara Rojo.
Cuando un gran artista es una gran persona la química que se
produce con el público es maravillosa.
¿Qué ves cuando ves algo que no te gusta?
Vanidad.
Vienes de otras disciplinas dentro del arte, cuéntame
de cuales y por qué te decantas por la Danza Oriental?
Estudié Arte Dramático a la vez que hacía Ballet
Clásico. Entonces conocí la Danza Oriental por casualidad
y no le di mayor importancia. Una noche, en una fiesta en Granada
me vio bailar el coreógrafo Víctor Orive, que me animó
a seguir trabajando en esa línea y me llevó a Madrid
a aprender con Alejandra Weil. El tiempo me fue involucrando cada
más en este mundillo... hasta hoy.
¿Cómo te parece que está en España
la Danza Oriental?
Hay un auge cada vez mayor del baile en general, y del oriental en
particular, pero es relativamente reciente, por lo que aún
no es una disciplina que esté en los circuitos culturales.
De momento es un arte de “segunda regional” y en nuestras
manos está trabajar para potenciar y divulgar el conocimiento
de su riqueza y beneficios.
¿Cómo ves las fusiones de Oriental con... todo?
No entiendo muy bien la fusión hecha de manera gratuita. Sin
embargo, me parece muy enriquecedor el acercamiento de la danza oriental
a otro tipo de bailes como el ballet clásico o el flamenco.
El clásico le aporta limpieza técnica, lo engrandece
y estiliza. El flamenco, por su parte, tiene mucho en común
con el oriental, y no me refiero solo al movimiento, sino a la historia
y la cultura que lo rodea. Un acercamiento serio entre oriental y
flamenco puede ser muy interesante.
Otros trabajos interesantes de fusión son la danza contemporánea,
algo que hizo hace treinta años el coreógrafo Caracalla
en Líbano, y que apenas se conoce en España. Y también
el hip-hop-oriental. El hip-hop tiene sus adeptos en los países
árabes, que lo versionan a su manera y surgen músicas
y bailes de la calle que mezclan ambos estilos de forma natural.
¿Crees que la Danza Oriental tiene que evolucionar
y si es que sí, cual sería el camino adecuado?
La danza oriental como expresión popular del pueblo está
ahí, y eso evoluciona muy lentamente con los cambios de la
sociedad. La danza oriental escénica puede evolucionar más
rápidamente, y actualmente lo está haciendo, sobre todo
en occidente, y hay que tener cuidado porque puede perder autenticidad
al alejarse de la raíz.
¿Cómo te ves tú como bailarín,
coreógrafo, artista espectador? Desde fuera y objetivamente.
Me resulta muy difícil observarme desde fuera para describirme.
Lo único que puedo decir de mí mismo es que lo que hago
lo hago con cariño y entusiasmo. Y me gusta que la gente disfrute
con eso.
El resto, que lo digan los demás.
¿Hasta donde te gustaría llegar en la Danza?
A medida que voy cumpliendo años de profesión los objetivos
van cambiando. Cuando llegué a Madrid con mi espectáculo
bajo el brazo lo único que me interesaba era actuar. Ahora
disfruto más poniendo a mis chicas sobre el escenario que poniéndome
a mí. Hacer que mis alumnas tengan la oportunidad de experimentar
algo que tanto bien me ha hecho y se enfrenten al miedo del escenario
y consigan meterse al público en el bolsillo es algo que me
emociona y me cuesta explicar. Son momentos mágicos que te
da la vida.
No pretendo llegar a ningún sitio en la Danza. Pretendo hacer
que la Danza llegue a la gente.
¿Hasta donde estas dispuesto a sacrificar por la Danza?
Soy un enamorado de mi trabajo, para bien y para mal. He sacrificado
muchas cosas. He sacrificado estar con mi familia, a mi pareja...
Mi trabajo ha estado siempre por encima de todo. Es algo que no puedo
remediar y es porque lo disfruto mucho.
Puedo buscarle una explicación pero no quiero justificarme,
y es que la vida me ha hecho pasar momentos muy duros, y la profesión
me ha dado enormes satisfacciones.
Nómbrame referentes para ti en tu profesión,
a quien admiras y por qué.
Mi mayor referente es Joseph Stella. Soy bailarín gracias a
él. Fue mi primer profesor de danza, en concreto de Danza-Teatro,
y su forma de trabajar y hacer brotar la creatividad me ha marcado
muchísimo. No imparto una clase sin acordarme de él,
a pesar de que me enseñó una disciplina aparentemente
tan distinta a la mía. Lo admiro por su seriedad y disciplina,
por como consigue hacerte disfrutar de cada movimiento y como consigue
hacerte disfrutar investigando tu propio cuerpo (físico y emocional).
Dentro de la Danza Oriental en España uno de mis referentes
es Aída, de Barcelona. La admiro por su humildad y porque se
preocupa mucho por transmitir la esencia cultural árabe del
baile, y esto es algo a lo que en nuestro país no se le está
dando la importancia que debería, y considero que es un error.
He tenido la suerte de compartir grandes momentos con ella y me ha
enseñado mucho.
Pienso que hoy día, y ahora me refiero a cualquier tipo de
profesión, hay una gran falta de referentes. Los jóvenes
están creciendo sin tener admiración por el trabajo
de nadie. No sé de quién o de qué es la culpa,
pero es muy triste.
GRACIAS ARTISTA
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