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Jainismo Los Anga son once libros donde se encuentra lo esencial de la doctrina y de la disciplina jaina, y van dirigidos tanto a los monjes como a los laicos. Prosa y poesía, demostraciones e ilustraciones, enseñanza ortodoxa y posiciones heterodoxas se mezclan en ellos de una forma bastante anárquica. Sin embargo, cada pasaje, aunque se encuentra inmerso en la tradición India (así encontramos las leyendas de Krisna, y de otros héroes hinduistas) está teñido del pensamiento jaina. El primer anda, el Acaranga, se refiere fundamentalmente a la conducta de los monjes. Da como ejemplo la vida de Mahavira que ve errando desnudo por la naturaleza salvaje y se somete a la ascesis más severa. Le vemos enfrentarse a las inclemencias del tiempo, a crueles enemigos y conservar, sin embargo, una serena ecuanimidad y una indiferencia total, tanto ante el placer como ante el sufrimiento. También se encuentran otros relatos diseminados en el conjunto de los libros. Está la historia dela conversión imperfecta de Kali que después de escuchar emocionada el sermón de Parsva, el penúltimo Tirthankara, se hace monja, muere y se reencarna en la diosa Kali. La de Gayasukumala, hijo de la reina Devaki y el hermano de Krisna; la delos ocho reyes ordenados por Mahavira; la del piadoso Dhanya, donde se cuentan con delectación, los efectos que ha causado en su enflaquecido cuerpo el ayuno prolongado al que se había sometido. A menudo las explicaciones doctrinales las da Mahavira en respuesta a las preguntas de sus jóvenes discípulos. Su principal interlocutor es Gotama Indrabhuti. Este diálogo está lleno de datos sobre la personalidad del maestro. En él se explican los cinco grandes votos: no hacer daño
a los seres vivos y sensibles, no mentir, no robar, no realizar actos
sexuales, no interesarse por los bienes materiales. Pero aparecen también
los otro siete votos: ir únicamente en ciertas direcciones y
a ciertas distancias, evitar palabras y actos inútiles, evitar
el pensar en cosas culpables, restringir el régimen alimenticio
y los placeres cotidianos, hacer adoración en determinados momentos,
por la mañana y a mediodía y, finalmente, practicar a
diario la caridad. Los monjes deben observar estrictamente estos, votos,
sin embargo, los laicos pueden vivirlos de un modo menos rígido. Agenda Lecturas Exposiciones Odaliscas Recetas Aleña Movimientos Juegos Chat Portada Revista |