Las Escrituras Sagradas
Por Lara Kahalaf

Judaísmo

La Torá (palabra que significa doctrina) es la parte de la Biblia referente a la ley de Moisés o Pentateuco. La Torá es la más importante obra dentro de la religión judía ya que contiene los principales textos de esta religión.

La Torá describe el éxodo de los israelitas de Egipto y su vagar por el desierto. Es también un libro de leyes que unifica a la gente en un pacto con Dios y presenta la dinámica fe del judaísmo, basada en la creencia en un solo Dios y un fuerte código ético. En estos relatos Moisés es descrito como alguien con fallos humanos, luchando consigo mismo y con un pueblo que se ha vuelto rebelde en su lucha con la vida nómada del desierto. Habían olvidado rápidamente las penalidades del esclavismo y recordaban sólo la abundancia de comida y agua en el fértil valle del Nilo.

La Torá consta de cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El Panteteuco narra la historia primitiva d lea humanidad y los primeros tiempos de la historia de los israelitas. La Torá contiene todas las disposiciones legales del Judaísmo, que según él calculo de los rabinos, son 613 preceptos (248 son mandamientos y 365 son prohibiciones).

Es el centro de la revelación, la ley. Pero este término debe comprenderse en dos acepciones:

  • En sentido estricto, es un conjunto de prescripciones sociales, morales y religiosas: un código, unos mandamientos cuyo corazón está constituido por el decálogo.
  • En sentido religioso, es la ley de Dios; es su palabra, su llamada a la santidad. Esta santidad es la vocación del pueblo elegido. Es la práctica de la justicia al servicio de la humanidad. Pero, como todo texto religioso, esta ley, la Torá y sus libros, tienen una historia. Ha dado lugar a interpretaciones, a añadidos, que han suscitado corrientes distintas, aunque, emanada de Dios, no puede ni completarse, no corregirse, ni amputarse.

Está en primer lugar la ley escrita, indiscutible. Y la ley oral que se va desarrollando y transmitiendo de generación en generación. Mientras que ésta es admitida por los fariseos, los sadeceos la ponen en duda. Sin embargo, la interpretación de la Torá no es libre, se inscribe en una continua meditación que no tienen más objetivo que el de escudriñar más fielmente la ley de Yahvé.

Este largo estudio es el que desembocó, ya hacia el año 200, en una enseñanza unánimemente aceptada, la Misná: es la enseñanza o la lectura redactada en hebreo. Comprende seis secciones que forman 63 tratados y 123 capítulos. Las seis secciones u órdenes (sedarim) están consagradas a las semillas (reglamentos y bendiciones), a las estaciones (fiestas), a las mujeres, a los daños, a los objetos consagrados, a las cosas puras.

El estudio de la Misná forma parte integrante de los deberes religiosos que conducen a la salvación, puesto que es conocimiento de la voluntad de Dios. A partir de la Misná es como el gran rabino y filósofo Maimónides (1135-1204) formuló una especie de resumen de las creencias judías: el libro de los preceptos. El Talmud fija la enseñanza dada por los rabinos palestinos o más tarde los de Babilonia, los amoras. Por eso se distingue entre el Talmud de Jerusalén, acabado en el siglo IV, y el Talmud de Babilonia, impreso por primera vez en Venecia en 1520. Reúne dos secciones distintas: las reglas de la existencia que permiten santificar toda la vida – la halaká- y una especie de predicación, un conjunto de comentarios y de sentencias – la haggadá-. En seis tratados, como la Misná, ofrece una síntesis de la revelación y de las leyes que engloban la totalidad de la vida judía.

La Torá y los demás libros de la Biblia constituyen la ley escrita. Aunque como bien he comentado antes existe una ley oral, cuyo origen se remonta a Moisés, y que es un complemento de la Torá.

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