Las Escrituras Sagradas
Por Lara Kahalaf

Mesopotamia

     La religión mesopotámica conoció una historia que duró cerca de mil quinientos años, entre los milenios III y II a. De C. Cada uno de sus dioses Enlil, Enki, Asur o Marduk, tuvo su época gloriosa que en la mayoría de los casos, estaba ligada a la hegemonía de la ciudad de la cual era el patón. Las ideas evolucionaron desde las de los sumerios que asociaban realidad cotidiana y divinidad, hasta la adivinación babilónica. Ahora no es cuestión de revelación, sino de la vida cotidiana que pone de manifiesto la existencia de lo sagrado.

   La civilización mesopotámica está marcada de este modo yen cuanto empieza a utilizarse la escritura, incluso si especialmente compleja, estaba reservada aun reducido número de especialistas, comienzan a sentir la necesidad de fijar por escrito la mitología que aparece como el fundamento de la vida y de la situación social. Así surgieron las epopeyas, las oraciones, las invocaciones reflejando las creencias de la época. Algunas de ellas adoptan el papel de libros sagrados por los honores que se les hacen por el poder que su recitación parecía detentar.

Atrahasis es uno de los más antiguos. Cuenta cómo “cuando los dioses no eran más que hombres”, éstos se veían obligados a atender sus necesidades de subsistencia. Para aliviarlos se creó la humanidad. Pero por desgracia, estos nuevos seres organizaban tal escándalo que se hizo necesario hacerles morir. Entonces llegó el diluvio y con él la desaparición de la humanidad. Únicamente Atrahasis “el inteligentísimo”, el “Noé” babilónico fue capaza de superar los obstáculos.

Pero en el sigo XI a. De C. El mito de Atrahasis queda eclipsado porque aparece Emuma Elish que cuenta la creación a partir de la separación de Apse, las aguas dulces, y de Tiamat, las aguas amargas, hasta la toma del poder por parte de Marduk. Luego vinieron otros mitos, el de Ozu, sobre la rivalidad entre los dioses Nergal y Ereshkigal, y el de Era sobre el mundo de los infiernos, y otros muchos.

En esta literatura mitológica no está ausente la búsqueda espiritual. La Epopeya de Gilgamesh, el Mito de Adapa y el Mito de Etana evocan los deseos de inmortalidad que resulta ser inaccesible por razones diferentes en uno y otro caso.

Pero estos textos son el vehículo de una concepción de lo sagrado que se define, fundamentalmente, en tres dimensiones: en primer lugar es sagrado lo que es primordial, lo que existía antes que todas las cosas en los orígenes del mundo, de ahí los relatos cosmogónicos del Enuma Elish; a continuación se considera sagrado lo que es trascendente, fundamentalmente la divinidad y los hombres (y los objetos) en relación con ella, de ahí los relatos de luchas o rivalidades entre dioses como Atrhghasis y los mitos de Ozu y de Era; finalmente, es sagrado también, y aquí encontramos a una característica que se da también en numerosos pasajes bíblicos, todo lo que concierne a la sabiduría, de ahí la Epopeya de Gilgamesh y el Mito de Adaya

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