Las Escrituras Sagradas
Por Francisco López

Antiguo Egipto
Textos de las Pirámides

     Se conocen como ‘Textos de las Pirámides’ una colección de textos religiosos grabados en las paredes de las pirámides de reyes y reinas a partir de la V Dinastía. Constituyen el conjunto de textos religiosos más antiguos hasta ahora descubiertos y nos dan a conocer rituales funerarios, ceremonias religiosas, ofrendas, fórmulas mágicas y en general todo aquello que pueda  procurar el bienestar del rey muerto y facilitar su vida en el Más Allá. Se escribieron durante las dinastías V a VIII. Los más antiguos fueron descubiertos en la pirámide de Unas, último faraón de la V dinastía, conocida por lo egipcios como ‘Perfectos son los lugares de Unas’. También se encuentran en las pirámides de Teti, Pepi I, Merenre, Pepi II y Aba y en las de las esposas de Pepi II: Neit, Apuit y Udjebten. Todas las pirámides en las que aparecen se encuentran en la necrópolis de Saqqara. Algunos de estos pasajes aparecerán luego grabados en tumbas de nobles de dinastías de los Reinos Medio y Nuevo  y  del período tardío. A ellos se añadieron nuevas fórmulas de acuerdo con la evolución de las ideas religiosas, dando lugar a los llamados Textos de los Sarcófagos, en el Reino Medio, y más tarde, el Libro de los Muertos.

    A pesar de que, como hemos dicho anteriormente, los textos más antiguos pertenecen a finales de la VI dinastía, representan ideas religiosas mucho más antiguas y que pueden datarse en los inicios de la civilización egipcia. Existen pasajes de los que ya tenemos noticias en estelas y mastabas de las dos primeras dinastías.  Esto nos puede dar una idea de la importancia de los textos que ya en el año 2300 a.C. reflejaban un sistema religioso que, mucho antes de ser escrito en las paredes de las pirámides, los egipcios habían formulado, buscando los orígenes de la vida y el futuro después de la muerte y que debió transmitirse a lo largo de los años sin que haya constancia de escrito alguno.

Estructura de los textos

    Los textos de las pirámides, al igual que los posteriores Textos de los sarcófagos o el Libro de los Muertos representan la mejor fuente de información de la religión egipcia y son indispensables para su estudio. A pesar de haber sido escritos a partir de la V dinastía y que algunos pertenezcan posiblemente a la época del reinado de Unas, otros representan recopilaciones de rituales y leyendas mitológicas mucho más antiguas. De hecho no existen narraciones secuenciales, como quizás cabría esperar de los textos más antiguos, que relaten historias, sino que vemos extractos de ciertas teorías de la creación, de las luchas entre Horus y Seth, del mito de la lejana, etc. Esto lógicamente nos hace pensar que ya cuando fueron recopilados, las leyendas debían ser ampliamente conocidas, al menos en los círculos religiosos,  por lo que es muy posible que estas leyendas ya estuviesen escritas, bien en otros monumentos o en papiros mucho antes de ser grabadas en la pirámide de Unas, pero hasta la fecha estos textos son los más antiguos de que disponemos. 

    Lógicamente no constituyen un libro escrito con una distribución secuencial. La pirámide de Unas, la primera en la que se escribieron, consta de 228 declaraciones nada mas, mientras que la de Pepi II alcanza las 712. Posteriormente se repiten en el resto aunque fueron añadiéndose muchas más, y fue la estructura establecida en la de Pepi I la que se mantuvo en las de los faraones siguientes. Los textos de la pirámide de Aba, un faraón de la VIII dinastía sólo se utilizan para cubrir las lagunas dejadas por las otros y como ‘repuesto’, pues, a pesar de que el lenguaje empleado en ellos parece no ser posterior a la V dinastía, el conjunto refleja un intento editorial de pulido de los textos más antiguos.

    Aparecen textos en los corredores de acceso, las paredes de la antecámara y la cámara funeraria, pero no en el serdab por ejemplo. En esta zona existen escritos a la entrada que protegen el acceso al serdab. Los textos se encuentran agrupados en columnas y separados por líneas de división que fueron realizadas después de ser escritos. La numeración de las fórmulas fue establecida por Sethe y  no parece la más lógica. Puesto que, como ya hemos dicho anteriormente, los textos están escritos en los corredores de acceso, en la antecámara y la cámara funeraria, parece lógico pensar que ésta debía ser la estructura a mantener si, como muchos autores han afirmado, se trataba de recitaciones que debían ser realizadas en la procesión funeraria. Un sacerdote iría leyendo los textos desde la entrada de la pirámide hacia la cámara funeraria. La estructura y numeración realizada por Sethe, que se ha mantenido como norma, comienza en la pared de la cámara funeraria y a través del corredor de acceso finaliza en el corredor de entrada, como si los textos fuesen leídos en orden inverso al lógico, en el retorno de la procesión. En cualquier caso tanto leídos en uno u otro sentido no parece existir un orden secuencial y hasta ahora no es posible determinar una estructura de localización lógica, si bien es cierto que, al menos en el caso de la pirámide de Unas, si los textos empezasen en la entrada del corredor parecerían tener mayor coherencia, y que  algunos pasajes se repiten  en los mismos lugares de las diferentes pirámides, ello permitiría pensar en una posible estructura definida ya en el momento de ser escritos. En el caso de la pirámide de Unas el renacimiento, el amanecer a partir de las aguas primigenias se produce en el corredor, la ascensión al cielo y los viajes en la barca solar en la antecámara y el abrazo de Atum en la cámara del sarcófago.

    A cada una de las fórmulas o pasajes Sethe las denominó ‘Spruch’ y FaulknerUtterances’ por empezar con la frase ‘palabras para ser dichas’ y nosotros hemos traducido por ‘Declaraciones’ por tratarse de fórmulas orales. El hecho de que sean precisamente oraciones funerarias implica la no existencia de textos descriptivos que nos den  a conocer de forma clara los pensamientos religiosos, las leyendas, las teorías, los lugares o dioses y las referencias a estos son simplemente tangenciales y, por ejemplo, no contamos con una definición cartográfica de las diferentes zonas que componen el Más Allá, algo que sí aparece en textos de períodos posteriores.  El objetivo se centraba en la vida del rey difunto en el Más Allá y no en la transmisión de ideas. Lo realmente importante es que el rey gozase de una vida placentera una vez muerto. Sethe pensaba que podían haber sido textos transmitidos de tiempos muy antiguos mediante tradición oral, pero si bien es cierto que algunos pueden ajustarse a esta teoría, visto el conjunto es más lógico pensar que se trata de un sistema muy formado, y no de simples tradiciones o mitos locales.

Objetivo

    La intención final de los textos no está nada clara. Según Schott los textos representan las letanías recitadas durante el ritual de enterramiento y Spiegel afirma que son  textos de acompañamiento del ritual funerario. Otros autores, como Altenmuller creen que son recitaciones del ritual funerario realizados en el templo alto y en la pirámide por 4 sacerdotes que iban caracterizados como los dioses Ra, Horus, Seth y Thot. A pesar de que no conocemos de forma definitiva la intención precisa de los textos sí podemos confirmar que fueron escritos para asegurar la resurrección del faraón y su supervivencia y bienestar en el Más Allá, para lo que contaba con la ayuda de ciertas fórmulas que le permitirían librarse de los peligros topográficos y de animales dispuestos a acecharle, rituales de incensación, de ofrendas de comida, bebida y vestuario, etc. Todo esto se conseguía mediante la magia de la escritura. Hay que tener en cuenta el poder que para los antiguos egipcios representaba la escritura; cuando los textos eran leídos las palabras mágicas podían hacer volver a la vida al difunto. De ahí que los animales y enemigos del faraón en su viaje al Mas Allá aparezcan mutilados, así si recobran la vida no representarían un problema para el difunto. Llama la atención en este sentido que en la pirámide de Unas, la primera en la que se grabaron los textos, los enemigos no están mutilados, algo que sí sucede en las posteriores. Además los textos en los que se encuentra el dios Seth, en la pirámide de Teti sólo aparecen escritos fonéticamente, mientras que en la de Unas aparece representado con el animal asociado.

    En los textos pueden verse 2 teorías; por una parte están los mitos solares, teoría contemporánea de los faraones que mandaron escribirlos y por otra una mucho más antigua relacionada con la mitología estelar. En la primera el faraón es conducido hacia el dios solar Ra, mientras que en la segunda el camino a emprender se dirige a las estrellas circumpolares, aquellas que por no desaparecer nunca del cielo nocturno eran consideradas inmortales. Para J.P Allen ésta identificación constante del rey con las estrellas imperecederas refleja la marca distintiva de la nueva existencia del rey difunto frente al rey vivo y que no es otra que la inmutabilidad, y la eternidad, conceptos que aparecen también asociados al proceso de momificación y a la construcción del complejo piramidal. (Cosm p.1). Este es el primer cambio reflejado en la nueva existencia del rey, que se transforma desde una vida marcada por inevitables cambios físicos y con medida del tiempo en otra existencia eterna e inmutable que cambia sólo cuando él lo decide.

    La duración de la vida del rey es La Recurrencia Eterna
    Su límite es la Identidad Eterna,
    En ese su privilegio de ‘Cuando le gusta, lo hace;
    Cuando no le gusta, no tiene que hacerlo’ 
    (Pir. 412a-b, traducción recogida por J. P. Allen, Cosm. p. 2. La traducción de Faulkner es ligeramente diferente).

    El propósito general de los textos era asegurar la vida del Rey difunto y se conseguía proporcionándole los medios necesarios para ascender al cielo como una estrella y convertirse en compañero de los dioses y más concretamente en el más poderoso de ellos. Son muchas las declaraciones de ascensión al cielo y múltiples las referencias a los espíritus (aj), el más importante de los cuales es el rey y éste es el objetivo principal de los textos; conseguir que el rey difunto pueda llegar a ser un aj con lo que su inmortalidad quedaría asegurada. El rey no se ha ido para morir se ha marchado para vivir, para ser un espíritu al frente de los vivos, el más importante de los cuales es el rey y éste es el objetivo de los textos; conseguir que el rey difunto pueda llegar a ser un aj, un paso intermedio hacia el definitivo estado divino, con lo que su inmortalidad quedaría asegurada.

    A pesar del predominio de las teorías celestes y de las alusiones a Horus como dios de los cielos con el que el rey vivo queda identificado también, el rey difunto es ya identificado con Osiris y aparecen pasajes relativos a las teorías osiríacas y a los mitos relacionados con su desmembramiento y muerte. Por otra parte las teorías cosmológicas identifican al rey con Atum o Ra como demiurgos. El Rey es creado antes que cualquier otro ser. Tanto los elementos materiales como las ideas abstractas aparecen después de que el Rey ‘venga a la existencia’, frase que se repite constantemente en muchos pasajes de los textos. Pero antes del rey existe el Nun, el caos primordial del que después surgirá todo lo que compone la vida y que parece ser una masa líquida. Para J.P. Allen que utiliza el término Abismo, se trata de una extensión insondable sobre el cielo que se encuentra en constante oscuridad, a la que no acceden ni los dioses, ni los ajs, ni el sol ni ningún habitante del mundo celeste.

    Aunque no existe un sistema religioso descriptivo, las teorías de la creación son básicamente la heliopolitana y hermopolitana.  A pesar de que aparece Ptah en ciertos pasajes, no hay atisbos de la doctrina de Menfis. En Pyr 1100 el rey aparece mencionado como La Gran Palabra, algo que nos podría hacer pensar en la cosmogonía menfita, pero es más un reflejo de la teoría heliopolitana que de la menfita que se desarrolló con posterioridad a la grabación de los textos de las pirámides.

     

Historia de un descubrimiento

    Auguste Mariette nació en Boulogne-sur-Mer en el año 1821 y llegó a Egipto en 1850 con la intención de realizar un inventario de los manuscritos coptos que se conservaban en algunos monasterios. La tarea que aparentemente resultaba fácil se complicó, y Mariette no obtenía los permisos necesarios para llevar a cabo su trabajo, por lo que se instaló en una tienda frente a las pirámides con la intención de estudiar los monumentos de la antigüedad. En 1880, tras haber realizado trabajos que le llevaron a descubrir el Serapeum, Mariette obtuvo del gobierno francés dinero para realizar excavaciones, con la condición de que abriese al menos una de las pirámides de Saqqara. Hasta ese momento se creía que las pirámides eran mudas, y no se sospechaba que pudiesen contener inscripciones. La verdad es que no había razón para pensar lo contrario, puesto que en ninguna de las exploradas hasta entonces se habían encontrado inscripciones. A pesar de que Mariette consideraba que las pirámides del recinto no le iban a reportar ningún descubrimiento debía cumplir las condiciones impuestas por Francia. En Mayo de 1880 Mariette se encontraba en Francia y Mohamed Chachin ya había abierto una de las pirámides, concretamente la de Pepi I, descubriendo los primeros textos, que fueron copiados por Emile Brugsch, conservador del Museo Bulaq. Mariette envió las copias a Maspero, encargado de traducirlas. Meses después cuando Mariette volvió a Egipto ya se había abierto la pirámide de Merenre. En Enero de 1881 Mariette murió sin conocer la importancia real de los textos descubiertos. Algunos días antes de su muerte había llegado a El Cairo Maspero que debía ser su sucesor. Fue él quien continuó la búsqueda de los textos, ayudado económicamente por J. M. Cook. Durante los meses siguientes se sucedieron las visitas a las pirámides de Pepi I y Merenre  en las que se copiaban más textos, además de abrir la de Unas y Teti. Al año siguiente comenzó lo que sería la primera traducción de los textos de las pirámides en la obra ‘La Pyramide du roi Ounas’ que se alargaría hasta 1892. En 1894 se publicó un volumen único con todos los artículos realizados a lo largo de esos años. Mucho después, se descubrieron las pirámides de las 3 esposas principales de Pepi II : las  reinas Udjebten (1925), Neith y Apuit (1931 - 1932), además de la de Aba, un gobernante del I período Intermedio. El conjunto de todas estas recopilaciones de textos, junto con los que se encontraron en años posteriores, ya con una importancia mucho menor, es lo que se ha llamado ‘Textos de las Pirámides’. 

Historial de traducciones y trabajos

    El primer intento de copia y traducción organizada de los textos fue de Maspero, que desde 1882 hasta 1892 escribió sucesivos artículos en el ‘Recuil de travaux relatifs à la philologie et l'archéologie égyptiennes et assyriennes’  en los que se iban recopilando y traduciendo los textos. El encargado de copiar los textos era Emile Brugsch, empleando un método que fue desastroso para los originales, pues se impregnaban con una masa de papel, lo cual produjo la pérdida de color de las inscripciones originales. Estos artículos fueron recopilados  en 1894 en un volumen publicado bajo el título ‘Les Inscriptions des pyramides de Saqqarah’. En 1910 Kurt Sethe publicó la primera edición en la que se recogían los textos jeroglíficos agrupados en 741 fórmulas o recitaciones  que denominó ‘Spruche’. En esta edición, fundamental para el estudio de los textos, Sethe agrupó los jeroglíficos de las distintas pirámides en columnas paralelas con secciones  numeradas. Esta división es la que se ha mantenido desde entonces, si bien Faulkner la amplió hasta 759 en su edición de 1969. La obra de Sethe apareció en 2 volúmenes titulados ‘Die Altaegyptischen Pyramidentexte mach den Papierabdrücken und Photographien des Berliner Museums’. El primer volumen, de 1908, recoge las inscripciones 1 a 468 (secciones 1 a 905) , y el segundo, de 1910 de la 469 a la 714 ( secciones 906 a 2217 ). 10 años después publicó ‘Kritischer Apparat’, en la que se recogían índices y notas. Desgraciadamente Sethe murió en 1934 antes de poder revisar y completar su obra, en la que estuvo trabajando hasta su muerte en 1934. En 1962 se publicaron los 6 volúmenes póstumos bajo el título’Übersetzung und Kommentar zu den altägyptischen Pyramidentexten’.

    En 1912 Breasted, partiendo de los primeros textos de Sethe, publicó su obra ‘Development of Religion and Thought in Ancient Egypt’ en la que incorporaba muchas citas. Louis Speleers, en 1923, publicó un índice y una traducción al francés recogidos en la obra ‘Textes des Pyramides égyptiennes’. Esta obra fue muy criticada por algunos egiptólogos. 40 años después de la publicación de Sethe apareció la versión inglesa de Mercer en 4 volúmenes bajo el título ‘The Pyramid Texts in Translation and Commentary’. Son destacables también las publicaciones de G. Jéquier,  ‘Le monument funéraire de Pepi II’, ‘La pyramide d'Oudjebten’, ‘Les pyramides des reines Neit et Apouit’ y ‘La pyramide d'Aba’ y fundamentalmente la obra de R.O. Faulkner ‘The ancient Egyptian Pyramid Texts’ (Oxford 1969) en la que recogía los 741 fórmulas originales de Sethe y 18 nuevas, aportadas por los recientes descubrimientos. Por último son destacables la obra de Alexandre Piankoff ‘The Pyramid of Unas : texts translated with commentary’ (Princeton, 1968), primera traducción integra de los textos de la pirámide de Unas y la de J. Leclant, ‘Reserches récentes sur les Textes des Pyramides et les pyramides à textes de Saqqarah’, Académie Royale de Belgiques: Bulletin de la Classe des Lettres et des Sciences Morales et Pollitiques, 5 série, Tome LXXI (1985, 10-11), pp. 292-305. 

Fuente: www.egiptologia.org

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