Influencia del Árabe en la Lengua Española
Por Lara Kahalaf
Aspectos morfológicos y sintácticos del arabismo

En árabe el artículo "al-" presenta al sustantivo, independientemente de su género y número. Los sustantivos españoles de origen árabe han incorporado a sus lexemas este elemento "al-" sin valor de artículo, por lo que pueden ir acompañados de artículos y determinativos romances (estos alborotos, un alacrán) y conservar "al-" en la derivación (alborotar, alevoso). Los arabismos españoles reflejan la asimilación árabe del "lam" del articula las llamadas "letras solares". La incorporación de "al-" al lexema de los arabismos españoles contrasta con la ausencia de tal elemento en los arabismos del italiano (esp. azúcar, it. zucchero). Esta diferencia de trato ha sido objeto de interpretaciones poco convincentes. Por contagio de los arabismos, palabras españolas de otra procedencia han tomado "al-", "a-", o han introducido "l" epetántica en su sílaba inicial, o han trocado por "l" en otra consonante implosiva.

La terminación -ï ha pasado al español como parte integrante de adjetivos de origen árabe (jabalí, muftí), y sobre todo como sufijo a gentilicios y otros derivados de nombres propios árabes (fatimí, marroquí). Con este valor sigue en activo en español para formar, a su vez, nuevas estructuras (iraní, israelí).

La cuarta forma (voz causativa) de los verbos árabes se caracteriza por anteponer un alif- a la raíz (hazina "estar triste" corresponde la cuarta ahzana). De ahí que el prefijo de valor causativo a- corresponda a un influjo árabe (aminorar, acalorar).

En la Calila se dan fenómenos, que formando parte de la sintaxis romana si lo es en la arábiga como veremos en los siguientes ejemplos: se emplea preposición más pronombre tónico en lugar de pronombre átono ("ayuntáronse las aves a él") por "ayuntáronse"), y de más pronombre personal en vez de posesivo (" las posadas dellos"). Asimismo, abundan los posesivos pionásticos (su vida del ermitaño). La frase relativa se introduce mediante un que cuya dependencia respecto al verbo introducido o respecto al antecedente se aclara después con una preposición más pronombres personal (la jarra que yaze en ella muerte supitaña" "en que yace, en que se oculta").

El sujeto impersonal se indica valiéndose de formas verbales de tercera persona, ya de plural ("cuando se viere"). Ya de singular (quítense), o, más aún utilizando la segunda persona de singular. Es muy abundante la coordinación copulativa, y muchas veces, tras una oración subordinada la conjunción copulativa precede a la principal o al verbo de ésta. La conjunción subordinada que se repite tras inciso (e non fue seguro que, se me dexase del mundo e tomasse rreligión, que lo non pudiera cumplir). Todos estos ejemplos tienen paralelo en otras lenguas románicas y bastantes cuentan con precedente latino. A lo largo de la historia del español se han registrado muestras de unos y otros modos. Nos se trata de sintagmas prestados del árabe, pero el árabe contribuyó a que tuvieran en La Península mayor arraigo que en francés o italiano.

El orden normal de las palabras en el árabe es: verbo, sujeto y complementos. Así, encontramos que en el español, el verbo precede el sujeto con más frecuencia que en otras lenguas romances, aunque tal afirmación debería comprobarse con un profundo estudio del español a través de los tiempos.

Índice
Agenda Lecturas Exposiciones Odaliscas Recetas Aleña Movimientos Juegos Chat

 
Artistas  Clases  Tienda  Club  Revista  Formulario  Nosotros  Portada
Copyright Alarde