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Como se ha dicho anteriormente, el elemento árabe fue, después del latino, el más importante del vocabulario español hasta el siglo XVI. Sumando el léxico y los topónimos, se calcula un total superior de cuatro mil formas. A continuación expondré los ejemplos más claros: Durante la guerra: los moros organizaban contra los reinos cristianos expediciones anuales llamadas aceifas, además de incesantes correrías o algaras: iban mandados por adilides: los escuchas y centinelas se llamaban atalayas y la retaguardia del ejercito, zaga. Entre las armas figuraban el alfanaje y la adarga: los saeteros guardaban las flechas en la aljaba. Fronteras y ciudades estaban defendidas por alcazabas. Novedad de los musulmanes fue acompañar sus ataques o rebatos con el ruido del tambor: sus trompas bélicas eran los añafiles. Los alferces o caballeros montaban a la jineta que permitían rápidas evoluciones, y espoleaban a la cabalgadura con acicates. Entre sus caballos ligeros o alfaraces había muchos de color alazán. En la agricultura: los moros eran hábiles agricultores, perfeccionaron el sistema romano de riego, que aprendieron de los mozaranoria y arcaduz. En sus alquerías y almunias se cultivaban alcachofas, alubias, etc. Los campos del Andaluz dieron productos desconocidos como el algodón, azúcar y azafrán. En la España mora había parios con arriates y surtidores, azucenas, azhar, etc. Nombre arábicos de árboles son: almez, azebuche, etc. La laboriosidad de los moros dio al español el significativo préstamo de tarea. El verbo recamar y el antiguo margomar "bordar" dan fe del prestigio que alcanzaron los bordados árabes. En los productos minerales que se obtenían la España mora están el azugçfre, almagre, entre otros. La actividad del tráfico hacía que los más aneados ingresos fueran los procurados por aranceles y tarifas de aduana. El almoracen inspeccionaba pesas y medida (arroba, quintal, etc.) La moneda de los moros corrió entre los cristianos. Las casas se agrupaban en arrabales o aldeas. La luz penetraba con ventanas con alféizar, partidas con aljimeces. Alarifes y albañiles decoraban los techos con artesonados, levantaban tabiques y ponían azulejos. Entre los manjares figuraban las albóndigas y el cuzcuz. Los moros vestían con aljubas, albornoces, etc. calzaban babuchas. Rezaban cuando el almuédano tocaba la señal del zalá. Y en los ratos libres tañían la guzla, el la´ud. Los cristianos españoles adoptaron las instituciones y, por consiguiente, la terminología de alcalde, alguacil, etc. Los contratos se formalizaban por medio de documentos o albalaes, y se festejaban con convites de robra. Las matemáticas deben a los árabes grandes progresas, así como en la alquimia fueron constantes investigadores, sus progresos se dieron también en el campo de la farmacia y la medicina. No abundan los adjetivos. Del indefinido árabe fulán procede fulano. De verbos, hay algunos derivados directamente, como halagar, acicalar, etc. En el léxico español escasean palabras relacionadas con los sentimientos y emociones. Sólo las manifestaciones ruidosas y de alegría dejaron términos árabes en la lengua de los cristianos. Los árabes transmitieron buen número de voces procedentes de otras lenguas y las amoldaron a su fonética igual que el español hizo con los arabismos. Fenómeno peculiar del árabe hispano es la ismela. Cuando raíz de la invasión, los árabes entran en contacto con los hispano godos sometidos, tomaron de ellos la "c" con que articulaban lo que había sido "c" ante la "e" o "i". Los árabes conservaron en las voces romanas (ricino), así como la abundancia de ch por c en topónimos de las regiones que pertenecieron al Andaluz: Conchel (Huesca, Escariche (Guadalajara), Carabanchel (Madrid), etc. Índice |