La Música Árabe
Por Álvaro Martínez León

Al-Andalus

   Con la llegada de los árabes a la península ibérica en el año 711 comenzó el surgimiento de un hecho histórico y cultural que se denominaría Al Andalus. Su carácter principal se basó en la conjunción de culturas que dieron lugar en él. En la capital del emirato, Córdoba, los árabes fueron creando ese elemento andalusí que resultaría de la fusión de las culturas hispano-árabe e hispano-cristiana, con algunos elementos judíos y bereberes. La moaxaja y el zéjel, por ejemplo, son dos formas poéticas creadas en este período que tenían una métrica más libre que la qasida, su precursora oriental.

     En la corte del primer omeya, Abd al Rahman I, llegaron los primeros cantores procedentes de las escuelas clásicas de Oriente, tales como la esclava de Medina Ayfa. Esta tradición de cantoras-esclavas, tal y como sucedía en el resto del imperio, se intensificó tanto que Abd al Rahman II les dedicó uno de sus palacios y se extendió la costumbre de enviarlas a Oriente a estudiar música. Muchos músicos musulmanes y cristianos de Al Andalus irían a las escuelas clásicas orientales a aprender su arte.

    Durante el reinado de Harun al Rashid en Bagdad ( S.IX ) apareció la figura de Zyriab, un músico de origen persa. Este discípulo de Ibrahim al Mawsili demostró su altas cualidades como laudísta y cantante en la corte, lo que provocó recelo en su maestro. Por ello, decidió emigrar o otra corte donde poder ser protegido por algún emir, llegando a la de Al Hakam I en Córdoba. Poco despues de llegar Zyriab, subió al trono Abd al Rahman II, que sería un gran protector de las artes. Comenzó así la creación de una música con carácter propio de la mano del músico bagdadí.

    Zyriab creó las primeras escuelas de canto, desarrollando un método de educación vocal que establecía fases de vocalización, frase, declamación y lírica. Añadió una quinta cuerda al ´ud ( coincidiendo con las especulaciones de Al kindi ) e introdujo la pluma de ave para tañerlo. Sus enseñanzas sobre música e instrumentos tendrían gran influencia sobre sus contemporáneos cristianos. 

    Pero la máxima aportación de este personaje a la música árabe fue la creación de la nawba, una especie de suite clásica ( vocal e instrumental ) que englobaba influencias cristianas, judías y bereberes, con el clasicismo oriental como base. Esta expresión se abrió paso hasta Oriente conservándose hoy como la wasla o suite clásica oriental de origen andalusí. De ella hablaremos en nuestro apartado de música culta, pues es una expresión que se conserva en nuestros días en el Magreb.

    Con la desintegración del imperio y la aparición de los Reinos de Taifas, la música continuó su esplendor. Las escuelas de música acogían a mujeres musulmanas y cristianas que, tras una dura etapa de formación en filosofía, geometría, astrología, geografía y música entre otras disciplinas, eran vendidas o pasaban a formar parte de las orquestas palaciegas y cortesanas de príncipes musulmanes y cristianos. Con la caída de Granada en 1492 a manos de los cristianos, esta cultura vio su fin. Una gran cantidad de musulmanes emigraron al Magreb, donde conservarían su legado cultural por tradición oral hasta los cancioneros que se hicieron sucesivamente a partir del S. XVIII. 

    Los musulmanes que se quedaron en la península fueron discriminados sucesivamente ( los llamados "moriscos" ) hasta su expulsión en el S.XVIII. Su expresión musical se redujo a lo popular, compartiendo zambras y lailas con los cristianos y otras comunidades marginadas.

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