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Esta práctica necesita de una vida entera para ser aprendida correctamente. La escritura del libro sagrado está concebida con un alto sentido del equilibrio y la simetría, tomando la forma de la recurrencia de las ideas para formar un "gran refrán" que quede impregnado en el oyente. Los versos tienen siempre un ritmo musical al servicio de estas ideas principales. La lengua utilizada en el Corán y la manera de recitarla son la fuente absoluta de la lengua árabe, tanto en retórica como en entonación y es para muchos árabes más importante como corriente estética que como corriente intelectual en la historia de la literatura. Se busca una pronunciación siempre suave y musical. La organización de las palabras se dirige a conseguir el significado exacto de la frase, al igual que la sonoridad de éstas, que se elige para dar un matiz emocional que resalte aún más este significado. Se ha de evitar la exageración para que la palabra sagrada se entienda perfectamente. Hay tres tipos de tajwid (cantilación ) atendiendo a la velocidad con que se haga. Todas estas reglas no dicen nada de las melodías que se utilizan para la recitación, sino que son improvisadas a partir de la tradición oral, al igual que sucede en las Sinagogas o en la recitación del Rigveda hindú. Algunas veces la cantilación se hace en grupo, y por ello se llega a algunas convenciones, tales como un melodía sencilla con unos principios y finales de frase concretos. Pero al ser una práctica individual generalmente depende siempre del intérprete. El estilo es siempre libre, y aunque definen muy bien las notas que dan, no siguen melodías ni intervalos concretos, con lo que tiene siempre un marcado carácter microtonal. No siguen ningún ritmo y tampoco se acompañan de ningún instrumento. El estilo se concreta, eso sí, cuando comparamos una región a otra. Mientras que en Egipto se realiza de forma elaborada y ornamentada, haciendo hincapié en un sentido lírico, en el norte de África la monotonía y la simplicidad son elementos fundamentales.En la historia del Islam han surgido muchas teorías de cómo deben ser las melodías de la cantilación, para establecer la diferencia entre ésta y la música, ya que incluso se llegó a cantilar con melodías populares. El objetivo principal ha sido establecer que la cantilación no es música. La misma variedad estilística encontramos en el adhan ( llamada a la oración ), dependiendo del temperamento de la escuela coránica de cada lugar. En Argelia y Marruecos se hace en registro pequeño y casi monótono, correspondiendo a la escuela Malik. En Egipto y Túnez, donde la escuela Hanafi prevalece, se utiliza un estilo floreado y brillante musicalmente hablando. Tanto la cantilación como la llamada a la oración son ejemplos vivos de la primera música islámica. Índice |