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Incluimos en esta sección este arte, ya que es la expresión artística que más extensión ha tenido en el mundo árabe. Por otro lado, acuñamos el término entre comillas, ya que a pesar de que los intérpretes de esta música se formaron en la escuela que bebía de las formas creadas por toda la tradición culta árabe, la composición de sus canciones se orientó en la mayoría de los casos a una conseguir un público lo más amplio posible, siempre con vistas comerciales y en ocasiones políticas. Los fundadores de este estilo fueron Abd el Wahab y Oum Kalsoum. Se les consideraba al uno modernista y a la otra tradicionalista, pero en realidad eran simples posturas estéticas, pues ambos demostraron que continuar la tradición de la Nahda no satisfacía la sed de novedades de una nación en expansión. Ambos tuvieron una formación similar, siendo los dos niños prodigio en la interpretación del repertorio clásico. Adoptaron el nuevo concepto de composición, una síntesis de la wasla y de las taqtuqas de los años treinta. Con ellos el tajt se convirtió en la orquesta oriental, con la introducción de una sección ampila de violines, otra de violloncellos y el contrabajo. A Abd el Wahab se le atribuye introducir numerosas frases melódicas de la música clásica europea ( Verdi, Bizet, Beethoven ) y ser el primer cantante carismático que conoció Egipto. Oum Kalsoum fue una mujer símbolo de su siglo por su perfecta conducta moral, su saber hacer de mujer de mundo y por el apoyo que demostró, al igual que su colega, al gobierno de Nasser. Nunca renegó de sus raíces rurales y fue indestronable desde 1930 hasta su muerte en 1975, en cuyo entierro hubieron escenas de desbordamiento de la histeria colectiva. Ambos fueron actores en multitud de películas, pero fue Farid el Atrash quien encontró su fama gracias a este medio. Él introdujo novedades en la música, tales como la de estribillos levantinos o fórmulas rítmicas y melódicas de la música popular de principio de siglo. Característico suyo era también añadir una sección semiimprovi-sada en el curso de la canción, así como la composición de tangos y sambas al estilo egipcio, que continuaban el sueño de Abd el Wahab del encuentro entre Oriente y Occidente. Deesta misma hornada salió el apuesto Abd el Halim Hafez de voz gravey aterciopelada qe adaptó el mito Sinatra al mundo árabe y dejó grabaciones legendarias. Para compensar la música de género ligero que se estaba haciendo en el cine surgió la canción larga, creada casi exclusivamente para la figura de Oum Kalsoum, y aprovechándola a la vez. Se pretendía englobar todas las formas de la wasla en un sólo género, de lo que resultó esta "canción larga", que duraba una hora o más. Surgieron entonces dos parejas de poeta-compositor, que compondrían estas canciones para la cantante. Estas fueron la primera tendencia de Bayram al Tunisi con Zakkariya Ahmad hasta 1947, que retomaba el tarab con un toque popular en la letra, y la de Ahmad Rami con Riyad al Sunbati, que fueron compositores de Kalsoum hasta su muerte. Con Sunbati surgió una nueva tendencia, en la que los arraglos orquestales estaban cada vez más trabajados y se volvían a conceder partes de solo a los virtuosos del instrumento. La técnica vocal evolucionó a una mayor sencillez para hacerla más entendible, siendo esto más marcado en los hombres, con una intención de austeridad. Así, durante los años cincuenta y sesenta se fue creando una forma que constaba de una introducción instrumental para cada una de las tres o cuatro estrofas que se fundían en un estribillo. Tenía tambien "zonas de variación" en las que la cantante podía expalyarse o no según el momento de inspiración. Las melodías fueron evolucionando con el concepto de collage modal, en el que se iban intercambiando de la forma más natural posible unos modos con otros, frente a la explotación de las posibilidades de un sólo modo, que era la técnica compositiva de la Nahda. Tambien se amplió a finales de los sesenta la orquesta, con la intoducción de la guitarra eléctrica, el teclado eléctrico, un acordeón que pudiera dar las notas de cuarto de tono, metales y percusiones como la darbuka y el duff. Con estas últimas se introdujeron también, de la mano de Abd el Wahab, pasajes sincopoados de percusión y partes reservadas a la danza. A finales de los años setenta asistimos a un pequeño renacimiento e imitación de esta música, representado por cantantes como Nagat, Fayza Ahmad o Warda, que incorporan una mayor variedad y fuerza rítmica a las canciones , pero también una simplificación de la melodía en muchos casos para conseguir un buen mercado. Tambien existen algunos alardes experimentales que no llegan a cuajar del todo, dando paso en las últimas décadas a producciones que utlizan ritmos programados y sintetizadores, eso sí, siempre con algunos aciertos. Cabe señalar al ahora en voga intérprete de darbuka Hossam Ramzy, que ha hecho buenas grabaciones de música instrumental para danza del vientre. Índice |