En su enciclopedia, compuesta por cincuenta y dos tratados sobre todas las ciencias, esta hermandad trataba de reconciliar su visión neopitagórica de la vida ( el hombre debía intentar ser lo más parecido a Dios que pudiera ) con los preceptos islámicos. En el quinto tratado, sobre la música, que el movimiento rotatorio de las esferas celestiales y la fricción de unas contra otras produce melodías tan bellas como las de los laúdes y flautas. La música está dirigida, pues, a crear un deseo ardiente en las personas de que sus almas sean elevadas a esas esferas cuando mueran. También ensalzan los poderes de la música como vigorizante, relajante, afrodisíaco, estimulante de la valentía en la guerra y fuente de fervor en el rito religioso. El carácter místico de la apreciación de la música y el éxtasis que se experimenta al escucharla se convertiría en una de las principales corrientes de la música árabe, que hoy está plenamente vigente. La segunda parte de este tratado es la más importante, ya que trata de los principios físicos del sonido. Explica de forma clara la propagación esférica del sonido, distingue entre sonido y ruido, entre sonidos articulados y no articulados, define y analiza la afinación, la calidad y la fuerza de un sonido, todo ello aplicado a la voz humana y los instrumentos. Este apartado de acústica fue un gran adelanto para su época, sobrepasando a sus predecesores islámicos y griegos. Índice |