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Como ya hemos visto en la historia, la música andalusí se desarrolló gracias a la llegada a la corte de Abd el Rahmán II y su voluntad de apoyar las artes. Zyriab, músico de la corte de Bagdad, se encargó del resto. A parte de la creación de escuelas de canto en Al Andalus, la adición de una quinta cuerda al ´ud y otra serie de cosas, debemos sobre todo a Zyriab el haber dado los pasos más importantes en la creación de la nuba o nawba, o suite clásica oriental. Sabemos que esta forma poético-musical nombrada como tal existía ya en la época abbasí, con lo cual la labor del músico bagdadí consistió en hacerla evolucionar introduciendo nuevas formas de la música y la poesía que se hacía en Al Andalus por aquel entonces, sin saber que esa forma volvería a Oriente. Las nawba que se interpretan hoy en el Magreb no conservan absolutamente pura la forma que se creó durante la estancia de los árabes en la Península Ibérica. Hay canciones que se han perdido y que se han sustituído por otras de la tradición clásica magrebí, pero aún así la fuerza de la tradición oral que ha mantenido este repertorio vivo ( hoy todavía como reivindicación cultural por la expulsión de los árabes de la península ), conserva en buena medida el tarab con que esta música se interpreta. Una característica principal de esta música es su sencillez melódica frente a la escuela oriental. Encontramos muy pocas florituras en las melodías y la técnica vocal se orienta a conseguir un color brillante y sobrio. Los instrumentos utilizados más comunes son el ´ud, el rebab y el violín entre los cordófonos, el tar y la darbuka en la percusión y el nay como aerófono. El director se coloca en el centro ( con un ´ud o un rebab ) y a sus lados, cada uno en su sitio predeterminado y formando un semicírculo, el resto de los músicos. La escuela de origen granadino garnati incluyen una espcie de mandolina en la formación, mientras que en las tradiciones libia y tunecina se incluyen el qanun y los timbalillos naggarat. La tradición libia es única por la utilización de la gaita. Asímismo, con la influencia occidental de este último siglo, encontramos a veces el violoncello, el contrabajo o incluso el piano. La nuba es un compendio de canciones y pasajes instrumentales.
Las canciones están compuestas a parteir de varias formas poéticas
: La temática suele ser de amor, de loa a la naturaleza o a Alá. Este amor divino y profano hace de la nuba una expresión que puede ser interpretada tanto en el ámbito profano como en el religioso. La música andalusí usa cinco modos melódicos, de los cuales se derivan otros diecinueve, dando un total de veinticuatro modos. A éstos se les atribuyen efectos terapéuticos y tienen una hora idónea durante el día para ser interpretados. Veamos como ejemplo el modo Ussaq, que debe ser interpretado al alba. Además de los modos melódicos, están los rítmicos, que se utilizan progresivamente de lentos a rápidos en el desarrollo de la nuba. Existen cuatro escuelas de música andalusí : la marroquí o andalusí-magrebí, la argelina o garnatí ( de tradición granadina ), y el maluf de Túnez y Libia. Cada una conserva un número determinado de nawba-s, siendo el maluf de tradición más oriental que los otros dos. La estructura de la nuba es distinta en cada escuela. Tomaremos como ejemplo la de la escuela marroquí : 1. La mesaliya o preludio instrumental en ritmo
libre que se hace sobre los modos que se van a utilizar durante la
pieza. En los repertorios del maluf y el garnati encontramos diferencias en los ritmos ( de 5/8 y 10/8 en Argelia y de 2/4 en Túnez y Libia ), y en los modos ( con algunos de la tradición turca en el garnatí y el maluf tunecino, y con matices más orientales en Libia ), pero la estructura suele seguir la misma dinámica. Índice |