La religión del Antiguo Egipto
Por Lara Kahalaf
Los Amuletos

El término amuleto procede del latín amuletum, que el escritos romano Plinio utilizó para designar un objeto que protegía a las gentes contra las enfermedades, y que era una sustancia médica que curaba tanto directa como indirectamente. Tenía también un sentido profiláctico, ya que durante muchos años, el maleficio fue siempre sinónimo de enfermedad. La palabra amuleto también se deriva de la palabra arábiga que significa llevar, acarrear, por lo que amuleto es algo que se "lleva o acarrea sobre uno mismo", y el nombre se le da a cualquier adorno o talismán al que se le adscriban poderes sobrenaturales.

Los amuletos, al menos en su origen, son vehículos de fuerzas místicas que proceden del mundo sobrenatural. El amuleto, en su estadio más elevado, es el talismán, término de origen incierto, que puede estar en la palabra hebrea, tselem, "imagen". Se encuentra entre los árabes bajo la forma de tilanm y tillams.

Su diferencia estriba en que, mientras que el talismán es artificial, aunque la materia con que se ha hecho sea natural, y la influencia que se le atribuye es el resultado de un raciocinio, a veces lógico, pero siempre simbólico y analógico, el amuleto toma su sustancia del mundo natural, animal o vegetal: cabello humano, espina de pescado, pluma, piel o concha, por ejemplo, y su sola presencia detiene el mal. La forma más evolucionada del talismán es el pantáculo. Deriva este término de la palabra griega pan, "todo", y procede de la idea de que es un objeto que lo contiene todo, que resume el todo, y, por tanto es una síntesis del macrocosmos. Pero no es sólo un elemento protector como el amuleto, sino que es una especie de "emisor de fluidos", una potencia activa.

La mayoría de los hombres, mujeres y niños de Egipto llevaba consigo un amuleto o un talismán, por ello no debe extrañar que la mayoría de las antiguas naciones considerara a los egipcios como un pueblo de brujos, magos y hechiceros. Los escritores griegos, romanos y hebreos se referían a ellos como expertos en las ciencias ocultas y como poseedores de poderes que en determinadas circunstancias, eran empleados para hacer el bien o el mal a los demás.

Los más corrientes eran: el amuleto del corazón, el pilar Djed, el de los dos dedos, la corona roja del Norte, el alma (Ba), la cabeza de serpiente, el Sol que se levanta en el horizonte, el cetro de papiro, los escalones, la escuadra o ángulo, la almohada, el Ankh sobre pilar, Djed, el collar menat, la corona de plumas con el sol en el centro, el buitre, el signo de Nefer, el Sam, el ángulo, el collar de oro, la escalera, la rana, la plomada, el escarabeo, el ojo, la corona blanca del Sur y el amuleto Shen.

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