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Los amuletos más corrientes y conocidos en la actualidad, aquellos que hoy se ofrecen como recuerdo de Egipto a los turistas, son: el Ankh, que es el signo jeroglífico que significa "vida", por eso sele denomina en nuestros días "la llave de la vida". Este amuleto solía estar hecho de oro, adornado con piedras preciosas y con la forma de un halcón con cabeza de hombre; debía ponerse sobre el pecho del difunto en el momento en que se leía la rúbrica del capítulo LXXXIX del libro de los muertos. Su objetivo era que el alma se uniera al cuerpo momificado, con su espíritu y con su cuerpo espiritual a voluntad. Otro popular amuleto egipcio era el bucle. Representaba el bucle de un rizo del cabello de Isis (o sus órganos sexuales), usualmente hecho de cornalina, jaspe rojo, vidrio rojo y otros materiales de color rojo; algunas veces era de oro, o de materiales recubiertos de este metal. Siempre se le relacionaba con el capítulo CLVI del Libro de los Muertos, que frecuentemente se inscribía sobre el amuleto y que dice así: "La sangre de Isis, la fuerza de Isis y las palabras de poder de Isis son poderosas al curar como los poderes que protegen este gran y divino ser, y para guardarle de él mismo y de toda abominación en contra de él". Luego se ataba al cuello del difunto, después de remojarlo con agua de flores de ankham; y cuando las palabras del capítulo se le hubieran recitado, el amuleto tenía la propiedad de proteger al difunto con la sangre de Isis y con sus palabras de poder. Se debe recordar que existía la creencia de que la diosa había resucitado a su esposo Osiris con sus palabras mágicas; también existía la leyenda de que Isis contagió al dios-Sol Re con diversas enfermedades para poder obligarle a revelarle su nombre secreto, origen y fuente de todo su poder. El escarabajo sagrado era una imagen de la autocreación, porque los egipcios pensaban que este animal nacía por sí mismo de una bola de estiércol (que en realidad sirve solamente para proteger los huevos y las larvas). por eso, el escarabajo estercolero, de color antracita, era venerado bajo el nombre de Khepri, es decir, "el que nació de la tierra", derivado de la raíz del verbo Kheper, "salir a la luz", "nacer". El dios Khepera representaba, también, la vida inerte pero latente, que estaba siempre a punto de comenzar un ciclo de existencias, y desde tiempos muy remotos fue considerado como un dios de la resurrección. Desde que el escarabajo fue identificado con él, este insecto se convirtió en un símbolo de la resurrección. Una vez que la costumbre de enterrar escarabajos con los cadáveres fue reconocida, el hábito de usarlos como ornamentos entre los vivos se convirtió en una moda, tal como sucedo ahora mismo. El uso de los amuletos de escarabajo atravesó el Asia occidental y muchos pueblos mediterráneos lo adoptaron, manteniendo algo de la misma idea que tuvieron sus primeros inventores, los egipcios. Índice |