La religión del Antiguo Egipto
Por Lara Kahalaf
La Magia y la Religión

El primer nombre de la fórmula egipcia encontrada sobre un amuleto fue llamado Heka, y era muy necesario, casi imprescindible para el muerto, llevarla al más allá pues a través de la Heka podía pronuncias las palabras de poder, que aparecieron luego en el libro de los muertos.

En la vida diaria -al lado de operaciones mágicas consideradas criminales, como la hechicería- se usaba, sobre todo, una magia profiláctica contra los espíritus malignos, los animales dañinos, las enfermedades y el mal de ojo. Esta magia actuaba sobre todo por medio del recitado de fórmulas mágicas, por el poder de los nombres mágicos, por encantamientos, figuras y pinturas mágicas, y por la posesión de amuletos que representaban dioses o sus emblemas, o por medio de las posesión de signos jeroglíficos que anotaban el nombre de los bienes cuyas posesión se quería asegurar... todo ello acompañado de ceremonias y, fundamentalmente, de las poderosas palabras mágicas, que producían resultados sobrenaturales sobre los seres visibles e invisibles.

Entre estos materiales mágicos destacan las llamadas "estelas de Horus", cuyo ejemplar más famoso tal vez sea la llamada Estela Metternich. Fue encontrada en el año 1828.

El personaje principal es el dios Horus o Harpócrates, de pie sobre uno o dos cocodrilos, que luce en su frente el uraeus o cobra real, en sus manos aparecen varios animales, escorpiones, serpientes, león y antílope y, sobre su cabeza, figura el rostro protector del dios Bes. Tanto los ojos mágicos como las figuras de los dioses simbolizan los poderes solares y las palabras mágicas que ayudan a Horus a vencer a los animales malignos. En la parte superior se representan escenas mitológicas y del libro de los Muertos, mientras que los textos se refieren al eterno combate del dios del sol contra los poderes de la oscuridad, renovando cada día su vida tras la muerte.

Tanto esta como otras estelas son grandes talismanes o amuletos grabados con figuras mágicas, colocados en las casas o en las entradas, posiblemente para proteger las construcciones de los poderes invisibles del mal, así como de los animales malignos que pudieran introducirse en ellas. Estos monumentos, así como los dioses en ellas figurados, se han encontrado también en tumbas, o en forma de pequeñas estatuillas, o cosidos dentro de las momias. Existes la leyenda de que Alejandro Magno, al fundar y construir Alejandría, tenía problemas con unos animales monstruosos que, saliendo del mar, deshacían cada noche el trabajo que se habían realizado durante el día, por lo que el rey macedonio recurrió a una de estas estelas y logró deshacerse de aquellas bestias.

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