La religión del Antiguo Egipto
Por Lara Kahalaf
La Crisis de Tell Al-Amarna

La reforma religiosa de Amenofis IV es sin duda el episodio religioso-político más controvertido de la historia de Egipto, pero cada vez se ve con mayor claridad que se trata de una evolución más que de un rompimiento brusco con la tradición amónica. Ya a lo largo del reinado de Tutmés IV y después durante el de Amenofis III, aparecen datos sobre un creciente culto de Atón y de Re-Haraktes, es decir, el disco solar. Con Amenofis IV se acelera el proceso. En un momento de su reinado proclama el culto de Atón como dios tutelar de la monarquía, junto a Amón que lo había sido hasta el momento. Este proceso hay que integrarlo en una corriente que se produce en todo el próximo Oriente, que se ha definido como la "era del internacionalismo", durante la cual entran en la religiosidad egipcia los cultos semíticos antes citados.

Era pues lógico que se produjera la creencia en la soberanía universal de un dios que englobaba de alguna manera a otros con funciones similares. Albright ha reunido una serie de testimonios coetáneos en los que ve una tendencia clara hacia el monoteísmo: textos cananeos, asirios, babilonios, demuestran que por todo el Oriente se elucubraba en una misma dirección. De todos modos, los pasos decisivos fueron dados en Egipto.

Hacia 1400 a.C. se compone el himno a Amón-Re, cuya originalidad consiste en liberar al dios de sus aditamentos mitológicos, y adorar al disco solar como único dios, pero incluye matices muy significativos tales como el amor por la naturaleza, la universalidad de los dones concedidos a pobres y ricos, a los individuos de distintas razas, todos igualmente hijos del dios. En la misma línea sincretística está el doble himno del Museo Británico grabado en la estela de los hermanos Suti y Hor, que vivieron bajo Amenofis III. En el segundo de ellos, el dios sol, aparece como Atón, Khepri y Horus. Este proceso culmina en la figura de Amenofis IV, que una vez en el trono introduce un sistema religioso cuyos postulados teológicos aparecen en el famoso Himno a Atón.

¿Quién provocó la reforma religiosa? Algunos han creído que no fue el propio Amenofis. De todos modos los egiptólogos no discuten la autoría de Amenofis, mientras que los semitistas como Albrigh llegan a decir que "sería absurdo pensar que fuese un joven como Amenofis el fundador del Culto a Atón" o incluso decir que fue este faraón, como afirmaba Breasted "el primer individuo de la historia". El himno está compuesto partiendo de los lugares comunes de los himnos anteriores, y proclama la providencia del disco solar, creador de todas las cosas, dios de todos los pueblos del orbe conocido, amoroso protector de las criaturas. Rasgo esencial de esta doctrina es que el rey se considera su único profeta y pasa a llamarse Akenatón.

En la misma línea de exclusivismo, abandona la capital de Tebas, que lo era también religiosa con el gran santuario de Amón de Karnak y construye la nueva ciudad de Akenatón (El-Amarna). No se sabe la medida en que la gente acepta la nueva fe, pero si que tuvo fervientes partidarios en la corte, acaso por adulación al faraón, quien demostró una fe de zelote derribando los templos de Amón y borrando su nombre las inscripciones e incluso de los papiros. El porvenir de la reforma fue escaso en el orden puramente religioso. El clero de Amón de Tebas resistió la persecución y el pueblo llano no participó del entusiasmo de los atonistas. Siguió aferrado a sus cultos locales, como en toda la historia de Egipto. Más duraderas fueron las conquistas en otro orden de cosas: el acercamiento a la naturaleza, a la verdad/justicia (Maat), el sentido profundamente humano de su concepción del mundo y del arte, el sentido de la piedad personal, el triunfo de la lengua vernácula (neo-egipcio). Todo esto seguiría actuando en la época ramésida. Akenatón sería llamado después "el vencido Akenatón", igual que el vil extranjero.

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