La religión del Antiguo Egipto
Por Lara Kahalaf
Las Tumbas

Las fosas de la época tinita, fueron desde la III dinastía sustituidas por las mastabas que seguirán siendo el modelo de la tumba privada durante todo el Imperio Antiguo. La mastaba se componía de una fosa donde se disponía el sarcófago y a la cual se accedía por un pozo que partía de la plataforma y que era obstruido después del entierro. Al principio tenían un nicho con una estela falsa puerta con los nombre y títulos del muerto, delante de la cual había una mesa con las ofrendas.

Más tarde las ceremonias del culto se celebraron en una capilla cerrada y la estela estuvo en el interior de la mastaba, que era una construcción en forma de prisma trapezoidal. En las paredes de la capilla había escenas evocando la vida del muerto, estelas faltas puertas o nichos con estatuas del muerto. Esa capilla comunicaba por una abertura donde había una reserva de estatuas. delante de la abertura del sardab o de las estelas falsas puertas había una mesa de ofrendas.

Imhotep, arquitecto del rey Djeser de la dinastía III, hizo construir para el faraón la primera tumba de piedra en Sakkara: una pirámide escalonada formada por una serie des seis mastabas superpuestas. Por debajo se encontraban la fosa y dos piedras y a su lado un templo funerario. Junto a la fachada norte se encontraba el sardab, pieza cerrada que contenía la estatua del faraón. Esta primera utilización de la piedra en un conjunto arquitectónico se aplicaba a reproducir formas propias del ladrillo y la madera. La perfecta adaptación entre la piedra y la estructura más maciza que le correspondía se alcanzó en la dinastía IV con las pirámides.

Apareció primero una pirámide escalonada, la de Snefrú, de plano cuadrado y tres gradas de alturas desiguales. La perfección se alcanzó con las tres grandes pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos. La mayor, la de Keops, tenía 230.35 m de lado y 146.60 m de altura. La cámara funeraria se encontraba en la masa de la construcción. La entrada a la pirámide estaba sobre la cara norte y para llegar a la cámara funeraria era necesario seguir una sucesión de corredores descendentes y ascendentes. El acceso a la cámara del sarcófago estaba protegido por tabiques de piedra. La pirámide formaba parte de un conjunto integrado por un templo funerario destinado al culto real pegado a una de las paredes de la pirámide y un vestíbulo monumental situado en el valle unido a la pirámide por una avenida oblicua. En la parte del templo abierta al público se veían cinco estatuas del rey. La parte cerrada contenía el santuario en comunicación con los vivos, le permitía salir de la tumba. Delante de la estela había una mesa de ofrendas donde los sacerdotes ponían la comida destinada al muerto. Estos templos eran de una gran simplicidad y desnudez, adaptación muy lógica a la piedra.

Más tarde aparecieron los hipogeos, tumbas excavadas en la montaña y grandes templos funerarios adosados a la montaña como el que fue construido en Deir el Bahari para la reina Hatchepsut.

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