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Las primeras inscripciones que se conservan en árabe se encontraron en la península Arábiga y datan de principios del siglo IV d.C., y cuya lengua se designa como “protoárabe” (lihyani, tamudí, ...), aunque se piensa que la lengua se usa ya desde comienzos del siglo V. Entre los pueblos árabes, la lengua es el nexo que los une y así mismo es la lengua litúrgica de los musulmanes de Turquía, de Irán, de Afganistán, de Pakistán, de Indonesia, de las zonas subsaharianas de África, de Kazajstán, de Kirguizistán, de Turkmenistán y de Uzbekistán. En árabe existen tres variantes: el árabe clásico, el literal o normativo y el vulgar o coloquial. El clásico representa la lengua sagrada del Islam, el literal es lengua franca entre los hablantes cultos en todo el mundo árabe, se emplea en actividades literarias, eruditas y científicas; se refiere a la lengua normativa que se escucha tanto en la radio y la televisión, como en las mezquitas. Hay diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Esos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el mismo nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio, y del golfo pérsico. Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. No se entienden entre sí quienes no han sido escolarizados por vivir en las zonas aisladas que existen en el mundo árabe, aun cuando sean hablantes de la misma versión. El sistema fonético árabe cuenta con 28
consonantes. Cuenta además con tres vocales con un sonido largo
y otro breve que originan sílabas largas y breves, tan importantes
para la métrica de esta lengua. Aunque los dialectos mantienen
las vocales largas, han perdido muchos contrastes de las breves. Índice |