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Para escribir una historia completa del sufismo seria necesario recorrer todas las literaturas árabe, persa y turca sin olvidar las tradiciones africanas. El sufismo no se contiene en ningún periodo, pues designa ante todo una actitud espiritual del hombre que no es limitada por frontera alguna de tiempo o de espacio. Nadie conoce la partida, el nacimiento del sufismo. Se conocen, aproximadamente, las fechas extremas de los fundadores y los profetas de las grandes religiones, Abraham, Jesús, Moisés, Isaías, Buda, Zoroastro, Confucio, Mahoma. Las doctrinas aparecen, durante un tiempo, como obra de un hombre determinado. En cuanto al sufismo se refiere, se ignora el nombre de un fundador y el lugar preciso de sus primeras enseñanzas. Sus adeptos afirman que ya antes del Islam existía esta doctrina Nació al margen de las conquistas árabes, poco después de la prodigiosa expansión del Islam. Tras su participación en la guerra santa, ciertos ascetas se enclaustran en las fronteras. La guerra se hace interior; a la violencia de los combates le sigue la rudeza de las luchas del espíritu. Existieron en las fronteras, algunos centros, campamentos, fuertes y posadas a la vez, donde se codeaban virtuosos eremitas y tropas de guarnición. Por ejemplo, en Abbadan, hacia 150, una primera organización conventual árabe, en un recinto fortificado, que se convirtió en lugar de oración y de retiro. En sitios de paso se construyeron posadas. Los contactos, a veces contaminados, entre militares, comerciantes, funcionarios y ascetas, no tardaron en atraer sobre ese tipo de “sufiya” el reproche de “ pereza orgullosa, mentirosa y parasitaria. Medio siglo mas tarde, el termino “sufiya” se aplicara de un modo mas restrictivo a un grupo de ascetas de Kufa. Esta ciudad, había crecido a raíz de un campamento militar fundado hacia el 640 en pleno corazón de Irak. Allí fue asesinado Ali, el yerno del profeta, que se convertirá en el héroe de una de las dos grandes confesiones del Islam. La ciudad iba a convertirse en un centro de propaganda shiita, y mas tarde, sunnita, tras la revolución de los Abbasidas. El termino se aplico, luego, a la corporación de místicos de Bagdad y se extendió, posteriormente, a todos los grupos místicos de Irak. Los grandes maestros viajaron mucho para perfeccionar su iniciación, para llevar a cabo su misión también. Con frecuencia se les consideraba agitadores. Llega un momento en que las sectas salen de su retiro y adquieren influencia sobre la comunidad, gracias a una acción directa destinada a reavivar el fervor de los creyentes por medio de homilías sobre las suras del Corán, por predicaciones en las plazas publicas y en las mezquitas, por una enseñanza organizada de la que nacerán las escuelas de teología y ascetismo, las madrasas y las universidades. Los temas favoritos de estos predicadores ambulantes son la fidelidad a los preceptos coránicos, a la penitencia y la mortificación, la cercanía del fin prospero. Estas arengas están cargadas de hadices, de citas coránicas y de anécdotas que impresionan la imaginación y conmueven la sensibilidad popular. Pero comienzan a llamar la atención de los doctores de la Ley
y de los poderes que no tardan en regular la predicación del
viernes en las mezquitas. El sufismo ha adquirido aroma oriental a causa de la larga protección
que le dispenso el Islam, pero el sufi es tan corriente en Oriente como
en Occidente, y lo mismo puede ir vestido de general que de campesino,
ser mercader, abogado, maestro, ama de casa o desarrollar cualquier
otra actividad. ”Estar en el mundo pero no ser del mundo”,
liberarse de ambiciones, codicias, presuntuosas alabanzas intelectuales,
ciegas obediencias a usos y costumbre o temor a personas de mas alto
rango, tal es el ideal sufí. La palabra viene de suf, vestidura de lana blanca no teñida. Se llevaba en señal de penitencia, y a veces durante la peregrinación a La Meca . Pero no era el vestido regular común y obligatorio de los sufíes. La palabra adquirió pronto un sentido simbólico y designo a todos a quienes buscan a Dios desde un despojamiento interior. Algunos veían en la utilización del suf un deseo de distinción, que podía ocultar una pizca de vanidad. Otros la utilizaron para imitar a Jesús, hecho que provoco muchas criticas. Otros no se sentían dignos de tal vestidura y otros cubrían con ella su ropa interior de seda. Pero parece que a partir del S.III de la Hégira, el suf de lana blanca era ya una vestidura religiosa conocida y respetada, atribuida a Moisés y luego a Mahoma. Otros verdaderos sufíes se vestirán como un común mortal, ya que el habito no hace al sufí. Índice |