La Salsa y el tango Eclipsan a la Danza del Vientre en la caital del Baile oriental
Por Heba Helmi

El Cairo, 5 abril 2002.

El tango y la salsa se apoderan de El Cairo, capital de la danza del vientre, donde las nuevas escuelas de ritmos latinos tienen listas de espera de alumnos, mientras decaen los centros del baile oriental heredado del Imperio Otomano.

En la última década, la idea de bailar junto a una pareja de otro sexo, inconcebible en una sociedad tradicional y mayoritariamente musulmana en la que la segregación entre hombres y mujeres es imperativa, especialmente en la danza, ha atraído a muchos jóvenes. Por este motivo, las fiestas de tango y salsa organizadas por la comunidad latinoamericana en Egipto han tenido un éxito arrollador y animado a abrir escuelas de baile a bastantes maestros, que han encontrado con una clientela muy devota.

"El tango y la salsa son mi único interés en la vida y por eso intento divulgarlos entre los egipcios", dijo Rami Wiliam, uno de los profesores de tango más famosos de Egipto. Wiliam, un egipcio de 29 años, se sintió tan impresionado por las "Noches de Salsa" que celebraban los latinoamericanos en algunos hoteles de El Cairo, que viajó a Cuba para aprender el baile y los ritmos de la salsa e invitar a grupos musicales caribeños a este país para "inyectar en la vena egipcia un poco de sangre latina". La fascinación por el tango llevó a Wiliam a Argentina, donde aprendió con maestros muy conocidos, como Miguel Angel Serto. "La salsa es una música alegre a cuyo ritmo las parejas bailan con mucha energía y, por eso, les interesa más a los jóvenes que a los mayores, que prefieren un tipo de baile con tanta pasión y tanta técnica como el tango", explicó Wiliam.

A las clases de salsa no hace falta llevarse pareja, porque todos los bailarines se intercambian hasta que cada uno encuentra a su acompañante perfecto, lo que responde a los deseos de los alumnos de convertirlas en un acontecimiento social. "A mí me gusta este ambiente social, que da la oportunidad de bailar con mucha libertad y sin concentrarse mucho en los pasos", señaló Jalid Reda, un alumno de salsa que también quiere aprender tango, "que es mucho más difícil".

Según Wiliam, la profundidad del tango se refleja en las palabras del escritor argentino Jorge Luis Borges, quien lo describió como "una expresión directa de lo que los poetas intentan expresar con palabras: Que una lucha puede ser una celebración". Por lo tanto, "para aprender a bailar el tango se necesita mucha paciencia y una comprensión profunda de lo que quiere decir la música", explicó Noha El Shoky, una alumna que se declara "adicta" a este tipo de baile.

Las ofertas de cursos de salsa y tango se encuentran fácilmente en los clubes, restaurantes y discotecas "de moda" en El Cairo, donde es muy raro encontrar publicidad de clases de baile oriental. Aunque la danza del vientre forma parte de la cultura egipcia, no existe en El Cairo ninguna escuela oficial especializada y sólo algunas bailarinas profesionales dan clases privadas de baile a extranjeros. Sin embargo, "por mucho que bailen los occidentales, nunca sentirán el espíritu de la música árabe", opinó Fufa el Faransawy, que formó parte del grupo folclórico egipcio "Reda" y es profesora de danza oriental.

A diferencia del tango, el baile oriental tiene una técnica corporal pero no unos pasos fijos, y depende mucho de la improvisación personal. Para llegar a ser una diva se necesita "la esencia del baile oriental, el alma", según dice Soheir Zaki, una de las bailarinas del vientre más famosas, quien se pregunta: "¿Podrán tenerla algún día los occidentales?". Zaki, de todos modos, quiere que se divulgue la danza oriental en todo el mundo, "para salvarla de la desaparición ante la moda internacional del baile latinoamericano". Según Wiliam, ambos tipos de baile, el oriental y el latinoamericano, "no sólo coexisten, sino que se mezclan en la 'salsa árabe', canciones en árabe compuestas con ritmo de salsa".

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