Kairouan

Lunes 3 de junio, kairouan

Hoy queremos visitar los monumentos de la ciudad, después de tomarnos el huevo duro de rigor y saborearlo como un delicioso manjar nos hemos ido directos a la mezquita. Quizás no me impresiona tanto después de ver tantas en Egipto mucho más monumentales, pero es bonita y elegante en su sencillez.

Para entrar hay que vestir decorosamente, Adolfo va con pantalón corto, así que le han prestado una túnica y a mi me han hecho ponerme un pañuelo cubriéndome el cabello. Pero me llama la atención que no te hacen descalzarte, aunque sólo se puede visitar la parte del patio, en todas las mezquitas que he estado hasta ahora incluso para el patio he tenido que quitarme los zapatos, se agradece, porque con este sol de justicia el suelo quema y debe ser divertido caminar por aquí descalzo, ya me ha pasado en algún otro templo ir saltando de sombra en sombra quemándome la planta de los pies.

El interior, la zona donde está el mihrab y el espacio de rezo principal está reservada a los fieles, pero se puede ver el interior desde la enorme puerta de acceso que está abierta para que los visitantes podamos apreciar la belleza del edifico.

Hemos visto también la mezquita desde arriba, hay una tienda de alfombras justo al lado con una terraza y te dejan subir a disfrutar de la vistas.
Luego insisten en enseñarte los tipos de alfombras que tienen, desde la árabe con motivos geométricos inspirados en las mezquitas y la religión hasta las beréberes más coloridas y con motivos tribales, son muy bonitas, pero no traemos espíritu de compras, como ya advertimos al vendedor, aun así hay que darle su oportunidad y además lo hace de forma muy educada.
Como era tan amable le pregunté si había turistas en esta época, me dijo que no, que estaba la cosa muy mal porque la gente tenía interés en la playa y los resorts, pero poco en la cultura y los monumentos y que además con el ramadán casi no había gente.

Era la segunda vez que subía a esa terraza, la primera vez fue en un viaje que hice con mi madre por este país cuando era una adolescente sedienta por conocer lugares exóticos.
No sabes que ilusión me hizo subir allí, reconocí el lugar de inmediato y me rememoró aquel viaje.

Con el resto de los monumentos no tuvimos suerte, al ser lunes prácticamente todo estaba cerrado, vaya tela… además el calor iba en aumento y nuestra energía en disminución, finalmente el mejor plan en el que podíamos pensar era ir a un súper a comprar algo para comer y beber e irnos a nuestro hotelazo a disfrutar de la piscina, ha sido una suerte haber caído en ese lugar 🙂
Y ese fue nuestro plan: piscina, leer, escribir, pensar, dormir una siestecita…. maravilloso…

Ese día no llegamos a salir del hotel, incluso cenamos allí mismo, es increíble, solo tres mesas, tres habitaciones ocupadas en ese lugar tan grande, cuando acabe el Ramadán volverá a reactivarse todo.

Texto y fotos: Alejandra Weil
Mas fotos en Instagram @weilalejandra
Vídeos de los viajes en las historias de Instagram de @alardedanza

6 comentarios de “Kairouan

  1. Mili dice:

    Pues habrá que ir a ese lugar y reconocerte en esa adolescente de un viaje pasado. Me quedo con la piscina, las alfombras y las plantas de los pies sin quemar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *