La viajera enjaulada

Mas de un año sin sentir esa emoción que solo experimento al llegar a otros países, a otras realidades tan diferentes a la mía.
Siempre he sido una persona curiosa, con una sed insaciable de conocer otros lugares, ver otras realidades, caminar por calles diferentes y observar la vida, la ropa, las costumbres, la comida, la gente…

Viajar abre la mente, hace que nos demos cuenta de que nuestra realidad, que creemos la única, absoluta, auténtica y muchas veces «la mejor» es sólo una de entre las muchas realidades del  planeta.
En cada lugar TODO es diferente.
De pronto tu ropa habitual está mal vista, la comida no se parece en nada a la que conoces, las construcciones no son como tus calles conocidas, e incluso tus expresiones habituales no se entienden o se malinterpretan.
El lenguaje no verbal que creemos universal cambia de un continente a otro.
¡¡¡Somos tan pequeños y la tierra tan grande!!!

Algo que añoro especialmente es el olor de cada país, pues si, cada lugar tiene su olor.
Mis dos países habituales siempre han sido India y Egipto, esos dos olores los tengo totalmente identificados, cuando se abren las puertas del avión y ese olor entra siento que he llegado de verdad y comienza la aventura!!

He estado en lugares asombrosos, vivido experiencias que quedan en mi corazón y ahora puedo recordar y volver a disfrutar.
Como cuando fui a Siwa en pleno festival de la luna llena y pude ver las fiestas de ese pueblo increíble en medio del desierto. Donde las tribus se juntaban para comer y que las rencillas y enfados que pudiera haber se solucionaran al compartir la comida.
Era toda una ceremonia, la comida consiste en sopa con pan que preparan los hombres y se paga entre todas las familias.
En una gran explanada está sentado todo el mundo, las niñas y jóvenes vestidas con sus mejores galas con brillos al sol, de ese encuentro salen muchas bodas.
Hasta que no se ha servido la comida a todos nadie la toca, ya que lo importante y simbólico es comenzar a comer todos juntos.
Por la noche los hombres bailan en corro a la luz de la luna llena música sufí con los movimientos repetitivos característicos del trance.
¿Como estarán ahora las cosas en Siwa?

Un año sin viajar da para pensar mucho, y así he estado piensa que te piensa, dándome cuenta de lo efímero que es todo…

Hace unos años, con la primavera árabe la situación en Egipto fue muy complicada.
Cuando las cosas estaban un poco mas estabilizadas fui y vi que la ciudad del El Cairo estaba sumida en el caos total, la policía había perdido su autoridad y eso era un sálvese quien pueda.
Había toque de queda y mi avión llegó por la noche bien tarde. Me llevó al hotel el único taxista que encontré en el aeropuerto por un alto precio que intenté regatear pero su mirada me dijo «no tienes nada que hacer», claramente o lo pagaba o me quedaba a dormir en el suelo del aeropuerto, así que arrancamos camino.

Para mi fue de las cosas mas alucinantes que he visto, El Cairo siempre fue la ciudad que nunca duerme, si querías ir a comprar tomates a las 3 de la mañana solo tenías que bajar a la calle, que allí estaba el verdulero tan contento charlando con algún parroquiano al fresco de la noche.
Siempre había bullicio, gente, movimiento, vida.

Ver El Cairo vacío me sorprendió muchísimo, y el silencio…
Ahora todos podemos imaginar eso porque lo hemos vivido en primera persona, pero hace 10 años en la ciudad mas poblada de África sorprendía…
Había controles militares cada poco con tanques en medio de las calles y hombres con uniforme de guerra armados con metralletas.
Nos paraban en cada control y tenía que enseñar mi pasaporte y billete de avión para justificar por qué andaba a esas horas en un taxi.
Los militares que me paraban eran apenas unos muchachos sonrientes, unos niños armados con metralletas, algunos incluso con ganas de ligar que me preguntaban cosas que no venían al caso, el surrealismo de la vida.
Para colmo el taxista estaba loco perdido y les explicaba el asunto diciéndoles Habibi («mi amor» en árabe) a todos y tirándoles besos (el que conozca a los egipcios entenderá al personaje).

Durante el día, la ciudad se había convertido en un gran mercado callejero, los coches no podían circular por las mesas que invadían las carreteras, los minibuses privados que hacen pequeñas rutas con pasajeros paraban donde fuera y bloqueaban el tráfico, era imposible desplazarse.
Vi varias peleas ¡¡¡con sillas volando!!! cosa inaudita en todos los otros viajes que he hecho, y los policías intentando pasar desapercibidos para no meterse en problemas.
Los dueños de las joyerías tenían que dormir dentro para evitar los saqueos, las fábricas estaban cerradas, nada funcionaba…

Y ahora, pocos años después, allí tienen la vida normal, nadie lleva mascarilla en ningún lado, no hay pandemia, todo funciona con absoluta normalidad.
Mis amigos allí me preguntan por qué no voy y cuando les digo que no está fácil  dicen «aaah, el corona… es verdad que Europa está muy mal»
Y me doy cuenta de lo efímero que puede ser todo y que la tortilla se puede virar en cualquier momento, en cualquier lugar…

A veces me dan ganas de irme para allá, a la normalidad ahora tan apreciada, pero me doy cuenta de que todo puede cambiar de un día para otro, al fin y al cabo aquí está mi casa, familia y amigos, y aunque esa sed viajera nunca se aplaque amo mi país con todas sus virtudes y defectos, me encanta ser española y siempre que regreso de cada viaje me bajo del avión cantando «Que viva España, la la la lalalalalaaaaaaa».

Texto: Alejandra Weil
Foto: Pintura hecha por Dhyana Alcaraz, mi madre, una artista excepcional que me retrató haciendo lo que mas me gusta, viajar.

Mas fotos en Instagram @weilalejandra
Vídeos de los viajes en las historias de Instagram de @alardedanza

16 comentarios de “La viajera enjaulada

  1. Flor Alcaraz dice:

    Me ha encantó el relato!QUIERO MÀS!! ME HAS HECHO VIVIR TUS EXPERIENCIAS Y ME HAS
    CONTAGIADO LAS GANAS DE VOLVER A VIAJAR Y ESTA VEZ HACERLO COMO TÚ, «UNA AVENTURERA A LA Q ADMIRO,POR SU FUERZA, VALENTÍA Y ESPÍRITU LIBRE.

  2. Maria Marta dice:

    Me encanta, y a día de hoy, me imagino acompañándote por esos mundos de Dios. Instantes de felicidad! Gracias 🙏🏼 😘

  3. Marisa dice:

    Es todo verdad!
    Ahora se vive bien en el Cairo, esta todo abierto.
    En las tiendas,supermercados. Mucha gente llevan la mascarilla pero no toda…en la calle casi nadie la lleva.
    Bueno cada uno hace lo que le da la gana!
    Entonces puedes venir sin problema!

  4. Claudia dice:

    Me ha encantado.!!
    Es como si lo hubiese escrito de mi puño y letra, totalmente identificada con el Amor que sientes por viajar y yo también canto …🎶 Que viva España 🎶 porque España es la mejor 🎶🎶

  5. Cristina Cruz dice:

    Alejandra, agradezco enormemente tu relato en el q hay de todo menos jaulas. Porque cala hasta emocionar y lo hace de una forma tan bella

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