Ratas!!

Este viaje he tenido varios encontronazos con esos animalitos…
He visto varias corretear en los mercados, escondiéndose o no..

Primer encontronazo:
En las tiendas te descalzas al entrar y te sientas en el suelo sobre unos colchones que suelen cubrir todo el suelo del local, en la de los sarees, mientras los seleccionaba noté que algo me tocaba la espalda, me giré rápido sobresaltada y el chico que estaba ayudándome se rió y me dijo “rat”, y yo contesté… “RAT????”, bueno, prefiero pensar que era un ratón y el muchacho no conocía la palabra “mouse”…

Segundo encontronazo:
En la oficina que me estaba preparando el envío de mercancías tuve que esperar un rato y me sentaron en una silla al fondo del local, de pronto miro para el lado y veo un ratón muy contento paseándose por encima de unas cajas a medio metro de mi. Decidí levantarme y esperar en la puerta del establecimiento, los trabajadores allí no entendían por qué no quería sentarme.

Tercer encontronazo:
Estoy en un hotel muy agradable, en una zona muuuuuuuy tranquila, por la noche la temperatura es maravillosa y tengo un pequeño balcón en la habitación que está en el último piso del edificio, así que anoche, en vez de dormir con el aire acondicionado puesto (que no me gusta) tuve la feliz idea de dejar el balcón abierto…

Dormía profundamente cuando unos ruiditos insistentes me sacaron poco a poco de la profundidad de mi sueño, al principio integré los ruiditos como parte de lo que estaba soñando, luego pensé, mientras dormía, que eran en la calle, cuando de pronto me di cuenta (ahí me desperté del todo) que los ruidos estaban dentro de la habitación y justo delante de mi cama!!

Encendí la luz y me puse a mirar atentamente tumbada en la cama sin moverme a ver si los ruiditos comenzaban de nuevo, hasta que di con la causa, una rata enorme se había colado en la habitación e intentaba abrir una bolsa de anacardos que había comprado, el plástico era lo que me había despertado, por suerte…

Uuuuuuuffffffffff ¿y ahora que hacer? ¿Llamar al séptimo de caballería? ¿Despertar a todo el hotel? ¿Salir corriendo en paños menores gritando socorro?

Bueno, para empezar, me levanté moviéndome muy lentamente para no asustarla y me puse los zapatos cerrados, la rata y yo no nos quitábamos ojo de encima vigilándonos atentamente. Pensé que si me iba despacito para el fondo de la habitación vería libre la vía de escape por el balcón, tuve suerte, la rata en cuestión pareció comprender aquello y se fue por donde había venido.

Una cosa aprendida: ¡¡¡siempre dormir con ventanas cerradas en India!!!

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